Segregación Social y territorio en los grandes centros urbanos
Agosto 4, 2009 por frrspybrar
XIV Congresso Brasileiro de Sociologia
28 a 31 de julho de 2009, Rio de Janeiro (RJ)
Grupo de Trabalho: Questão Urbana
Autor: Felix Ramon Ruiz Sanchez[1]
Instituição do autor: Departamento de Sociologia PUC/SP
[1] El autor es sociólogo, doctor en sociología por la PUC/SP y miembro de su departamento de sociología, haciendo parte de él desde 1986. El Dr. Ruiz Sánchez es profesor asociado-doctor de dicha institución desde 2004. El Dr. Ruiz Sánchez fue coordinador general del presupuesto participativo en la municipalidad de São Paulo, de enero de 2001 a enero de 2005. Actualmente, es miembro del Observatorio de las Metrópolis de São Paulo, miembro del comité coordinador del Observatorio Internacional de la Democracia Participativa (OIDP) y coordinador del grupo de trabajo sobre segregación en dicha institución. Asesora gobiernos locales y nacionales en materia de políticas urbanas y de participación ciudadana. Tiene artículos y libros publicados en revistas especializadas y publicaciones de gran circulación en el Brasil y en el exterior. El Dr. Ruiz Sánchez es paraguayo naturalizado brasileño. Hasta ser perseguido y sufrir exílio en el Brasil, él fue activista sindical y de derechos humanos. Actualmente, es asesor de la Secretaria Nacional de la Niñez y Adolescencia del gobierno nacional del Paraguay.
Resumen.
Discutir el tema de la segregación espacial y el territorio en los grandes centros urbanos plantea un conjunto de desafíos de análisis y de posibilidades de actuación directa. Es una realidad cada vez más acuciante la transformación del espacio de las ciudades en la localización privilegiada de los grandes contingentes de población que habitan nuestros países. Vivimos un mundo que se ha urbanizado completamente. Y ese proceso ha ocurrido transformando las aglomeraciones urbanas. Ha puesto al desnudo brechas sociales de diverso orden: generacionales, étnicas, socioeconómicas, políticas y tantas otras más. Ha sido un objetivo siempre desafiador, y más o menos lejano, llevar en las ciudades una vida armoniosa y respetuosa. Los retos de la gestión territorial se han vuelto complejos y la aplicación de fórmulas milagrosas y fáciles ha fracasado ante la envergadura de los problemas.
Texto Principal
Hoy vivimos las señales de una crisis de la civilización occidental que es profunda y que expresa la combinación de crisis que han hecho estallar lo que parecía ser un ciclo de expansión potente e ilimitada de la acumulación de capital y de la mercantilización de toda la producción humana. Este proceso revela el alcance perverso de la explotación brutal del trabajo y de la naturaleza así como la competición desenfrenada y el individualismo inhumano que generó la concentración de riquezas y la destrucción masiva del medio ambiente. La civilización humana bajo el peso de su característica capitalista ha traído catástrofes crecientes para todos.[1]
La crisis de la civilización en que estamos sumergidos si tiene una faz económica, que se traduce en el paro, la parálisis y la desestructuración de las economías, tiene también una fuerte expresión en la crisis ambiental que provoca el calentamiento global y que compromete el futuro de la propia humanidad como especie. Peor, esta combinación de crisis trae el crecimiento de la desigualdad y la degradación de los lazos de solidaridad. En particular esto tiene que ver con las ciudades, pues vivimos una época de expansión de la violencia, del racismo, de los prejuicios y de los fanatismos nacionalistas. Todo eso acarreando el debilitamiento de los derechos humanos, la criminalización de la pobreza y la de los movimientos sociales.
Discutir el tema de la segregación espacial y el territorio en los grandes centros urbanos plantea un conjunto de desafíos de análisis y de posibilidades de actuación directa. Es una realidad cada vez más acuciante la transformación del espacio de las ciudades en la localización privilegiada de los grandes contingentes de población que habitan nuestros países.
Vivimos un mundo que se ha urbanizado completamente. Y ese proceso ha ocurrido transformando las aglomeraciones urbanas. Ha puesto al desnudo brechas sociales de diverso orden: generacionales, étnicas, socioeconómicas, políticas y tantas otras más. Ha sido un objetivo siempre desafiador, y más o menos lejano, llevar en las ciudades una vida armoniosa y respetuosa.
Los retos de la gestión territorial se han vuelto complejos y la aplicación de fórmulas milagrosas y fáciles ha fracasado ante la envergadura de los problemas.
La segregación urbana es ya una realidad cotidiana para los habitantes que vivimos en las grandes ciudades. Los modelos económicos y formas de gobernar vigentes han tenido mucha dificultad para restablecer democracia, bien estar y armonía. Contrariamente, tales mecanismos han sido incapaces y, muchas veces, fueron responsables por el crecimiento de tipos variados de discriminación y de exclusión de las poblaciones que viven en las ciudades.[2]
Un estudio pionero conducido en nuestro Observatorio constató también semejanzas y aproximaciones[3] en lo que concierne al crecimiento de las desigualdades y de la pobreza, al punto que se habla con mucha frecuencia en la “tercer mundialización” de las grandes ciudades desarrolladas y hasta de la “brasilianización” (Lipietz, 1996) de algunas sociedades desarrolladas. Mike Davies en su brillante estudio sobre las ciudades[4] subraya la aparente paradoja entre la urbanización integral del planeta y el crecimiento de los factores de empobrecimiento y de insostenibilidad que castigan a sus poblaciones. En realidad, esa aparente paradoja responde a las brutales condiciones que rodean el capitalismo contemporáneo que está atrapado bajo una convergencia de crisis financiera, económica, climática y de alimentos que sacrifica preponderantemente a las poblaciones de los países periféricos (o “emergentes” como se los denomina hoy), que están asentadas en sus ciudades.
La constatación de autores como David Harvey y Saskia Sassen han propagado y legitimado el modelo de las global cities para retratar esos cambios. Sassen[5] ofrece una explicación para las las nuevas tendencias de transformación que hoy se vive en las grandes ciudades. Tales contribuciones han generado un debate crítico sobre este modelo de urbanización y sus consecuencias
Para observar estos nuevos procesos de urbanización se hace necesario un abordaje menos tendencioso, tanto para glorificar como para cuestionar tout cort dichas tendencias. La globalización es aquí entendida como un proceso inacabado y contradictorio, comandado no solo por el mercado, sino también por fuerzas políticas, y que no anulan la importancia de las dinámicas locales.
De forma creciente, hoy se asiste al refuerzo de los niveles sub-nacionales del Estado. Eso genera nuevos roles para las personas y hace que las nociones de ciudadanía y de derecho se transformen para dar lugar a la gestación de nuevos sujetos sociales.[6]
Las transformaciones socioeconómicas en curso en las grandes ciudades llevan a cambios de las estructuras socio-espaciales en que se puede verificar que dichas estructuras evolucionan hacia la elevación del conjunto de la jerarquía socio espacial. Estudios comparativos entre las ciudades de Paris y São Paulo muestran que
“la tendencia mas fuerte es la del crecimiento de las categorías superiores e intermediarias en el conjunto de las unidades de los espacios metropolitanos No se observan, por otro lado, tendencias de concentración absoluta de categorías populares y obreras en dichos espacios, lo que caracterizaría tendencias de exclusión y de empobrecimiento. Este resultado pone en cuestión la relación de causalidad entre globalización y dualización socio espacial, afirmada por muchos autores. Nuestra hipótesis es que la evolución de la estructura social y de la segregación son más fuertemente ligadas a las transformaciones profundas y progresivas de la base productiva y del mercado de trabajos generados por la emergencia de una economía de servicios, que a los impactos coyunturales de la globalización financiera. Sin embargo, crece la distancia social entre los dos extremos de la estructura socio espacial debido al movimiento de fortalecimiento mucho mayor del peso de las categorías superiores en los espacios burgueses que en los espacios populares. Así, se verifican ciertas tendencias de la segregación no como consecuencia de la segregación compulsoria de las camadas populares, sino como resultado de las prácticas de auto-segregación de las elites.”[7]
Los procesos de segregación social se alimentan de los patrones excluyentes de localización y de asentamiento que llevan a las poblaciones a la búsqueda de soluciones de vivienda y de convivencia caracterizados por la escasa o ausente sostenibilidad. Por la inserción de dichos contingentes humanos en redes de consumo marcados por la precariedad y la baja calidad, donde la mercantilización.general de las relaciones alimenta un circuito de violencia simbólica que fortalece procesos de racismo, “apartación” social y de discriminación de diversos órdenes.
Esa situación que hoy se diseña para el desarrollo de las ciudades genera nuevos retos a la hora de concebir la función de los poderes del Estado y de la sociedad.
Retos que están relacionados a la forma como las políticas del Estado son pensados y que se derivan de las nuevas configuraciones que la sociedad, la economía y la política van adquiriendo. Como diría el fallecido profesor Milton Santos: “llegamos (hoy) a la actual fase de la pobreza estructural globalizada. Hay una producción globalizada de la pobreza que es, también, una producción científica de la pobreza.”[8] Un estadio de evolución (o, talvez de su involución) impuesto por la mercantilización generalizada de los bienes y servicios que afecta los espacios y los lugares y que transforma en su propia naturaleza a los territorios adonde encontraban sus lugares el Estado y la ciudadanía. La redefinición de papeles que esa nueva situación genera dan lugar al surgimiento de nuevos sujetos y reconfigura el papel de instituciones tradicionales como las municipalidades e instancias de gobierno locales.
Realmente, durante los años 1990, cuando la hegemonía neoliberal dominaba la agenda de los gobiernos nacionales bajo la impronta del llamado “consenso de Washington” hubo un giro hacia los gobiernos locales y a las innovaciones políticas e institucionales como los presupuestos participativos y el movimiento de alter globalización. Ese giro hacia lo local y a la innovación política encontró como sus más elevadas concreciones el Fórum Social Mundial y la administración municipal de Porto Alegre (Brasil).[9]
“En ese trasfondo de experimentación candente y de creatividad institucional de las bases sociales populares” afirma Boaventura Sousa Santos [10]hay un derecho y una globalización alternativa y contrahegemónica que pugnan por afirmarse. Las ideas de protagonismo social, de participación ciudadana y de radicalización democrática se suman a experiencias de gestión e innovación de lo público que resignifica la noción de Estado y de democracia. Ese es el saldo principal de la enorme hecatombe neoliberal descripta en todos sus detalles y con toda dramaticidad por Naomi Klein.[11] El aspecto más interesante para el debate que proponemos está en la lucidez con que dicha autora aborda la extensión de la ofensiva neoliberal y de la globalización hegemónica que se apoya en la tiranía de los mercados y de los gobiernos obedientes al orden neoliberal. Principalmente en los efectos de las políticas preconizadas por esos actores y el generalizado deterioro de las condiciones de vida de las poblaciones que abre camino a soluciones populares que ponen en tela de juicio esa lógica excluyente y antidemocrática. Al mismo tiempo, no dejan de ser movimientos defensivos frente al deterioro de las relaciones en lo económico y en lo social. El refugio en las “invenciones” indica que las poblaciones empobrecidas y tradicionalmente marginalizadas de la sociedad han “retomado” el camino de sus identidades étnicas y/o raciales frente a la pérdida de efectividad de otras formas de subjetivación derivadas del virtual “vaciamiento” de las fuentes de identificación con las relaciones sociales oriundas del mundo del trabajo.
Haciendo un paralelo con otro ciclo histórico anterior, es posible identificar a los intensos debates sobre la “cuestión rusa” como un importante momento de fermentación intelectual y política sobre las vías del desarrollo histórico y sobre la misión y la vocación de las sociedades[12]. El rechazo populista ruso de la “vía occidental y capitalista” desnudaba entonces todo el abanico de posibilidades que se abría para las sociedades “no occidentales” y que iría abonar el camino de los procesos revolucionarios que ocurrieron en el siglo XX.
América Latina conoció un proceso semejante en el siglo XX con la luminosa experiencia de la revolución mejicana en 1910, el levante estudiantil en Córdoba (Argentina) en 1918 que se arrastró como un reguero de pólvora por el continente americano en las décadas siguientes, la huelga general de 1917 en São Paulo y su coincidencia con el vaciamiento de los ensayos republicanos oligárquicos que se hundieron bajo el peso de la crisis de 1929.[13]
Esos procesos anunciaron la apertura de procesos políticos marcados por el populismo y sus tentativas de instalación de regímenes nacional-populares y por intentos de generar alternativas obreras, campesinas, indígenas y populares.
Eso ya forma parte de la historia del continente. Y a lo que se asiste hoy es a una situación que encuentra paralelos y semejanzas con procesos históricos anteriores pero también con situaciones muy diferentes debido a la herencia del ciclo neoliberal y su legado de pobreza, de pérdida y de precariedad en los derechos conquistados.
A las tendencias de la urbanización contemporáneas expuestas antes, las sociedades del Tercer Mundo, especialmente en América Latina, han respondido de formas diversas. Especialmente, han dado lugar a la ascensión de un nuevo ciclo de gobiernos críticos a la fase anterior dominada por el llamado “consenso de Wasghington”[14]. Ese nuevo ciclo fue abierto al final de la década de 1990 con la victoria de Hugo Chávez. Hasta el establecimiento de los “Piratas del Caribe”, como Tariq Ali[15] ha denominado a la serie de gobiernos nacionales en Ecuador, Bolivia, Venezuela y Paraguay, estamos asistiendo a un impresionante ciclo de resistencia y de lucha que ha marcado profundamente el mapa político del continente[16].
La llegada a los gobiernos nacionales de coaliciones democráticas que buscan establecer puentes con esas formas de vivir lo social que si hacían parte de la historia más “profunda” de las sociedad latinoamericana es, sin lugar a dudas, una de las principales características de la sociedad y de la política de América Latina de hoy. Ese marcado tinte popular y antiimperialista ha traído un proceso de cambios institucionales que han redefinido el papel de las políticas públicas. Ellas están respondiendo al problema de la segregación urbana muy bien descripto por Mike Davies.
“La dinámica de urbanización del Tercer Mundo compendia y confunde al mismo tiempo los precedentes de la Europa y la Norteamérica del siglo XIX y principios del XX. En China, hallamos la mayor revolución industrial de la historia en la palanca arquimedeana que está trasladando a una población del tamaño de la europea de aldeas rurales a ciudades ahogadas en humo neblinoso que se elevan hacia las nubes. Por consiguiente, «China deja[rá] de ser el país predominantemente rural que ha sido durante milenios».”[17]
Hay un repertorio de respuestas que hoy se diseñan para responder a los efectos perversos de la informalidad en las relaciones de trabajo y a la degradación de las políticas sociales del pasado populista que fueron barridas por el “aluvión” neoliberal. Principalmente rediseñan con perfiles nuevos la relación entre redistribución, territorialización y protagonismo social.
Tales respuestas a la segregación y a la exclusión intentan modular afirmativamente, o como superación, algo que Löic Wacquant hace algunos años intentaba caracterizar de nuestros tiempos:
“La mutación política en que se inscribe esta transición podría en resumirse en la siguiente fórmula: desaparición del Estado económico, reducción del Estado social (y) fortalecimiento del Estado penal.”[18]
Paraguay. El ejemplo de los Territorios Sociales Solidarios[19]
Una experiencia que está en curso en el Paraguay puede servir de parámetro para analizar la forma como actúan los gobiernos latinoamericanos al enfrentamiento de la segregación social en las ciudades. El ejemplo paraguayo puede ser traspuesto a ejemplos semejantes que se repiten en buena parte de los demás países de la “Marea Rosada”
Cambios en la sociedad paraguaya.[20]
Paraguay es uno de los países de América Latina que conoció una prolongada dictadura cívico-militar con el general Alfredo Stroessner que permaneció en el poder por 27 años (1954-1981). Se hizo dueño de una frondosa colección de muertos, torturados, presos, “desaparecidos” y exilados. Bajo su gobierno, el Paraguay ganó notoriedad por su intensa participación en la llamada “operación Cóndor” que consistía en una acción conjunta de los gobiernos dictatoriales de Argentina, Chile, Uruguay y Brasil bajo el patrocinio de la presidencia y el departamento de Estado de los Estados Unidos de América[21]. La Asociación Nacional Republicana (ANR), conocida como Partido Colorado, se mantuvo en el gobierno entre 1947 y 2008, dando lugar a la conformación de uno de los sistemas de poder más corruptos y autoritarios del mundo contemporáneo.
“Tras un breve ciclo de auge (2003/2007) el crecimiento del PNB cae, por el doble efecto de la crisis mundial y de la sequía. En su fase de auge, ese crecimiento no frenó la pobreza ni promovió empleo. El modelo agroexportador de enclave tampoco disminuye desigualdades, está generando más bien una nueva ola de concentración de activos (tierras)”.[22]
Según RIVAROLA (2008), “desde mediados de los ’90 se agudizaron tendencias anteriores”. La autora cita algunos procesos con incidencia directa sobre el empeoramiento de los factores que provocan segregación social, tales como: “peri-urbanización acelerada, cambios del sistema productivo (expansión de agro-ganadería mecanizada y crisis de la economía campesina, estancamiento de industrialización), nuevos patrones de consumo (globalización), uso de NTIC’s (Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación), mentalidades “digitales” en jóvenes, migración al exterior, de distinto cuño”[23] (en función de los referidos procesos de globalización económica y de las comunicaciones).
Los cuadros que presentamos a continuación retratan con fidelidad las transformaciones en el territorio del país.[24]
El cuadro que presentamos muestra el proceso histórico de configuración del territorio del país. Expone la intensidad de ola “modernizante” de los años ´70 y la más recientedel agro-negocio fuertemente controlado por los capitales brasileños y multi-nacionales.
En realidad, las transformaciones que están ocurriendo en el Paraguay son una consecuencia de los cambios demográficos y de vocación económica por las que viene pasando el país. El aumento de la participación femenina en el mercado de trabajo y los nuevos papeles que el mundo de hoy atribuye a los jóvenes y adolescentes está construyendo una realidad nueva para el Paraguay en función de su creciente integración al mercado mundial globalizado. La pérdida de centralidad de la producción agraria y el crecimiento de los servicios ponen al país en sintonía con las tendencias más contemporáneas del capitalismo.
Volviendo al ejemplo implantación de los “Territorios Sociales Solidarios”[25].
Dicen los autores que “Los territorios sociales y solidarios, son espacios que buscan reconocer al niño, niña y adolescente como sujeto público y político, ubicándolos como convocantes de las acciones estatales y comunitarias, para su promoción y protección social y legal, donde los intereses superiores de los mismos tienen carácter prioritario, y el Estado se hace presente desde las políticas públicas que ejecuta.”[26]
Una de las características más sobresalientes de la situación económico-social del país está directamente relacionado con el bajo gasto social del Estado. Es una situación paradojal para un país que pasó por un largo ciclo de monopolio cívico-militar con los 61 años de gobierno del “coloradismo”.
Esta información ya establece con toda claridad la prioridad por la inversión del gasto público para la reducción de la pobreza extrema que es un producto del subdesarrollo y la imperiosa necesidad de la gestación de una nueva cultura política para revertir esa pesada herencia de caudillismo y de autoritarismo social que ha caracterizado la historia del país.
La comparación de los datos sobre el gasto social de los gobiernos nacionales permite comparar los efectos de la desigualdad y la prioridad de aplicación de los recursos públicos en programas como la de los TSS.
La curva de distribución del ingreso “per cápita” muestra su característica regresiva y la alta concentración del ingreso en un pequeño número de privilegiados. En contrapartida, 4 millones de paraguayos viven con menos de U$ 100.
Los Territorios Sociales Solidarios configuran una propuesta de protagonismo social dirigido a la participación de niños, niñas y adolescentes y las comunidades de vecinos de las municipalidades del país organizadas alrededor de la integración de la red de servicios públicos, del fortalecimiento de las instancias nacional, regional e municipal de los Consejos de Derechos de la Niñez y Adolescencia y el refuerzo de los espacios locales a través de la implantación de centros culturales recreativos comunitarios. Estos últimos gestionados por las organizaciones sociales de la localidad.
Un aspecto muy atractivo de esta propuesta, que está en proceso de implantación, es la fuerte identificación con el discurso que articula la participación protagónica de la niñez, de las mujeres y de los sectores en situación de mayor vulnerabilidad de la sociedad. Al mismo tiempo, ella propone una innovadora solución de democracia territorial apoyada en el protagonismo intergeneracional que se sostiene en la realización de asambleas locales en cada uno de los Territorios Sociales Solidarios. Los TSS aspiran a contribuir una cultura política para restituir, devolver y fortalecer un proyecto de emancipación para la sociedad. Defiende la profundización de la democracia para ampliar la participación protagónica.
Los niños, adolescentes y jóvenes constituyen algunos de los sectores más numerosos de la sociedad que experimentan hoy mayores situaciones de exclusión y de marginalidad social. Al lado de ellos, se ha visto crecer la importancia de la participación de las mujeres. Esa convergencia de pobreza con un creciente protagonismo social de tales sectores sociales requiere la adopción de programas explícitamente orientados hacia el enfrentamiento de las situaciones de mayor gravedad con carácter de prioridad.
Hacer del territorio el locus para la integración de los servicios públicos es un factor suplementar que contribuye a reforzar mecanismos públicos capaces de cimentar un cambio efectivo en una sociedad como la paraguaya que clama por soluciones reales al favorecer la eclosión de una nueva cultura política democrática.
Son respuestas como ésta de los TSS que vienen construyendo la posibilidad de responder de forma innovadora pero también de forma democrática y mucho más eficiente a los efectos perversos de la avalancha neoliberal. No llegan a ser la propuesta completa y acabada de un proyecto de sociedad alternativa. Pero la verdad es que nadie ha sido capaz de hacerlo a pesar del constante esfuerzo por dar un basta al “viejo caballero, don dinero” como ya decía Quevedo hace algunos siglos.
Bibliografía.
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WACQUANT, Löic. Las cárceles de la miseria, Madrid, Alianza Ensayo, 2000.
Notas
[1] Diferentes procesos se conjugan, ahora abiertamente, para desbastar la sociedad y el planeta. En primero lugar, está la crisis capitalista: a la crisis financiera que estalló en septiembre de 2008 se agregó la grave crisis de superproducción industrial, arrastrando a la economía global a su peor recesión desde 1929. Existen previsiones de caída del PNB mundial de 3% en 2009. Todo indica que el capitalismo entró en una fase depresiva larga, que acentuará la competencia inter-empresas y entre países y ya provoca impactos desastrosos para las condiciones de vida de la población trabajadora.
[2] Toda esta reflexión se ha enriquecido mucho con las contribuciones del GT “Segregación Social en las grandes ciudades” del Observatorio Internacional de la Democracia Participativa” que es coordinado por el Observatorio de las Metrópolis (SP- Brasil).
[3] PRETECEILLE, Edmond y RIBEIRO, Luiz César Queiroz. “Tendências da segregação social em metrópoles globais. Paris e Rio de Janeiro nos anos 1980”, São Paulo, Revista Brasileira de Ciências Sociais, Vol. 14 no 40 junho/99.
[4] DAVIES, Mike. “Planeta de ciudades-miseria. Involución urbana y proletariado informal” in NLR, nº26, 2004, mimeo.
[5] SASSEN, Saskia. The global city. New York, London & Tokyo. Princenton, Prncenton University Press, 2ª.edición, 2001.
[6] SASSEN, Saskia. Contrageografías de la globalización. Género y ciudadanía en los circuitos transfronterizos, Madrid, Traficantes de Sueños, 2003.
[7] PRETECEILLE, Edmond y RIBEIRO, Luiz César Queiroz, idem, ibidem. Traducción do autor.
[8] SANTOS, Milton. “O futuro das megacidades: dualismo entre o poder e a pobreza” in Cadernos Metrópole, nº 19, São Paulo, Educ, 2008. Traducción do autor.
[9] GOLDFRANK, Benjamin. “¿De la ciudad a la nación? La democracia participativa y la izquierda latinoamericana” in Revista Nueva Sociedad, nº 212, 2007.
[10] SOUSA SANTOS, Boaventura & RODRIGUEZ GARAVITO. César (Eds.). El derecho y la globalización desde abajo. Hacia una legalidad cosmopolita, Barcelona, Anthropos, 2007.
[11] KLEIN, Naomi. La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, Buenos Aires, Paidós, 2008.
[12] SHANIN, Teodor. El Marx tardío y la vía rusa. Marx y la periferia del capitalismo, Madrid, Editorial Revolución, 1990
[13] La literatura sobre ese ciclo es prolífica y ampliamente conocida porque alimentó una buena parte del nacimiento de la sociología latinoamericana.
[14] El ciclo neoliberal que dominó la política del continente bajo la ya citada hegemonía del “Consenso de Washington” y que fue ampliamente dominante en los años 1990 ha provocado una verdadera hecatombe social y económica en el continente.
[15] ALI, Tariq.Piratas do Caribe, Rio de Janeiro, Record, 2008.
[16] Intentando sintetizar el alcance de esas transformaciones del escenário político del continente, analistas han denominado ese proceso “Marea Rosada” para incluir Brasil, Chile, Uruguay, Nicaragua y, más recientemente, El Salvador. Sin omitir la Argentina, peronista, de los Kirchner, contrapunto del neoliberalismo “carnal” del menemismo.
[17] DAVIES, Mike. “Planeta de ciudades-miseria. Involución urbana y proletariado informal”, NLR, s/d.
[18] WACQUANT, Löic. Las cárceles de la miseria, Madrid, Alianza Ensayo, 2000.
[19] La parte sobre Territórios Sociales Solidários se enriqueció mucho con la contribución de sus principales autores: Celeste Houdin y Juan Manuel Gamarra de la Secretaria Nacional de la Niñez y Adolecencia del gobierno del Paraguay.
[20] Este trabajo se enriqueció con las contribuciones del informe sobre coyuntura nacional de Milda Rivarola en junio de 2008.
[21] Para citar un episodio emblemático de la “operación Cóndor” es posible apuntar el asesinato de Orlando Letelier, ex canciller del gobierno constitucional de Chile de Salvador Allende que fue depuesto por Augusto Pinochet y el gobierno norteamericano, en las calles de Washington (E.E.U.U.) con la participación activa de los órganos represivos chileno y norteamericano. El autor fue perseguido y exilado por su actuación en Paraguay en la denuncia de la citada “operación Cóndor”.
[22] RIVAROLA, Milda. Idem, Ibidem.
[23] RIVAROLA, op.cit.
[24] VAZQUEZ, F. Población y taerritorio, Asunción, 2006.
[25] SECRETARIA NACIONAL DE LA NIÑEZ. Territorios Sociales Solidarios. Metodología de intervención, Marzo de 2009.
[26] Idem.