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Arquivo da categoria: Economia Política

Los desafíos de Dilma y el Brasil post-Lula. ¿Continuidad en el cambio?

Análisis de coyuntura Actualidad por académicos

 

El pasado 31 de octubre Brasil se decidió finalmente y en una segunda vuelta que muchos (erróneamente) suponían reñida, terminó imponiéndose la candidata del oficialista Partido de los Trabajdores (PT), Dilma Rousseff, sobre el socialdemócrata José Serra (PSDB). Brasil, entonces, logró dar el difícil paso de elegir quien suceda a Luiz Inácio Lula da Silva luego de 8 años de una década de estabilidad política, crecimiento sostenido y reducción de las desigualdades. Un verdadero desafío para Dilma, la “Dama de Hierro” de la política brasilera, en tiempos en los que Brasil está en boca de todos.

 

Sin embargo, si Dilma desea pasar los cuatro años que dure su mandato sin mayores sobresaltos, con apoyo popular suficiente y todavía “en boca de todos”, entonces deberá aprender a interactuar dentro del sistema político brasilero de manera prudente y paciente.

 

Los partidos políticos: un mal necesario

 

Primero, porque los partidos políticos brasileros son, mayormente, máquinas electorales que se activan en cada elección (ya sea local, regional y/o nacional), con escasa estructura organizativa y un bajo nivel de cohesión interna (Alcántara Sáez y Freidenberg, 2003; Alcántara Sáez, 2004). Las campañas electorales suelen están centradas, principalmente, en el candidato y no en el partido.

 

Los diputados y senadores electos, entonces, no tienen que rendir cuentas ni responder a una estructura fuerte y cohesionada. Esta situación repercute negativamente en la disciplina partidaria que tienen los legisladores y en el apoyo o rechazo al gobierno de turno. Los diputados y senadores suelen guiar su voto a favor o en contra de una determinada medida de acuerdo a criterios individuales y estrictamente personales antes que partidarios.

 

Claro que un bajo nivel de indisciplina legislativa no significa que cada uno de los 513 diputados, por ejemplo, funcionen en monobloques individuales. Hay agrupamientos de diputados en bloques legislativos con un cierto grado de coordinación. El problema es el “transfuguismo” y los pases de bloque.

 

Por eso, Dilma deberá repetir la estrategia política que bien le sirvió a Lula: las coaliciones sobredimensionadas. Para entender esta dinámica política debemos considerar dos aspectos.

 

Primero, los legisladores que apoyan al Gobierno del PT en el Congreso Nacional. Los dos últimos gobiernos del PT tuvieron la fortuna de contar con el apoyo de una cantidad de legisladores mayor al mínimo necesario para aprobar leyes (mayor al 50%). Por ejemplo, el segundo mandato de Lula contó con el apoyo del 69,5% de la Cámara de Diputados; esto es, 358 diputados aproximadamente.

 

Una coalición legislativa tan numerosa y “sobredimensionada” puede explicarse gracias a la alta popularidad con la que contó Lula durante sus mandatos, y el crecimiento constante y continuo de la economía brasilera. Por simple supervivencia política y cálculo racional, los legisladores no se hubieran animado jamás a romper su alineamiento con el gobierno y prefirieron así mantenerse afines al PT.

 

Claro que Dilma no tiene el carisma de Lula y tampoco se sabe si a la economía de Brasil le irá tan bien en los próximos 4 años como le fue en los últimos 8. Pero sí puede sonreír al ver las primeras estimaciones, las cuales resultan muy favorables a su futuro gobierno. Los partidos que en años anteriores apoyaron a Lula tendrán 52 de 81 miembros en el Senado (62,4%) y 402 diputados sobre 513 (78%). Esto le permitirá a Dilma, en caso de mantener esos apoyos, aprobar enmiendas constitucionales sin mayores dolores de cabeza.

 

Otro aspecto tiene Dilma a su favor. Las elecciones presidenciales fueron concurrentes con los comicios estatales donde se renovaron las primeras magistraturas de los 26 estados federados de Brasil. De esa cantidad, 16 serán aliados de Dilma: 5 del PT, 5 del PMDB y 6 del Partido Socialista Brasilero (PSB). La alegría hubiera sido completa si los candidatos de Dilma hubieran ganado en Sao Pablo y Minas Gerais (los dos mayores colegios electorales del país), los cuales quedarán en manos del PSDB por los próximos 4 años.

 

Independientemente de ello, es motivo de festejo para el PT poder contar con una amplia red de gobernadores que contribuyan en la gestión de gobierno, garantizando estabilidad en el sistema político y alineando a diputados y senadores en el Congreso Nacional.

 

La tradición del Presidencialismo de coalición

 

El segundo aspecto de las coaliciones sobredimensionadas a tener en cuenta es la cantidad de ministerios que le toca a cada partido miembro de la misma en virtud de la cantidad de legisladores que tiene cada uno. Y de nuevo Dilma deberá seguir los pasos de su antecesor, pero apelando más todavía a su fama de tenaz y eficiente administradora.

 

Lula se caracterizó por incluir una gran cantidad de partidos políticos en su gabinete (10 durante su segundo mandato) pero sin respetar una equitativa distribución de las carteras ministeriales. Por ejemplo, mientras que el PT tenía 23 ministerios (56%), el Partido del Movimiento Democrático Brasilero (PMDB, de centro), su principal aliado, únicamente 8 (19,5%). Recordemos que durante ese mismo período el PT contó con una bancada de 80 diputados (el 22,3% de los diputados de la coalición legislativa) y el PMDB con 92 (26%).

 

Ahora la realidad mutará un poco. El PT será el partido con mayor cantidad de diputados (88) en la Cámara Baja, pero será el segundo en el Senado (15 bancas). El PMDB tendrá 79 diputados y 20 senadores, lo que convertirá al partido de centro en un verdadero poder de veto: su apoyo en el Congreso Nacional resultará clave.

 

De ahí que los cálculos racionales, los deseos de cada uno y las perspectivas futuras de los distintos partidos políticos pesarán sobre la mesa de negociaciones. Habrá que ver si el PMDB, los socios mayoritarios del PT, tolerarán otros cuatro años con un segundo lugar en el Gabinete contando con mayoría en el Senado y con un peso considerable en la Cámara de Diputados.

 

¿Por qué esto no es un dato menor? Por dos razones. Primero, porque los partidos políticos brasileros son, mayormente, office-seekers, es decir, que tienen como principal motivación conseguir cargos públicos y no solamente participar en contiendas electorales (Pasquino, 2004). Segundo, por lo dicho anteriormente sobre la “indisciplina” en el Congreso Nacional. Cualquier disgusto con la distribución de cargos públicos puede implicar una pérdida de apoyo en los socios de gobierno.

 

Sin embargo, el PMDB tiene un incentivo extra para mantenerse en la coalición de gobierno. El cargo de Vicepresidente cayó en manos de Michel Temer, líder del partido, con lo cual la defección pagará más cara para ellos. Será una garantía de estabilidad y gobernabilidad para Dilma y el PT contar con un partido de centro, fuerte, medianamente organizado y con un gran peso legislativo como es el PMDB.

 

Independientemente de estas particularidades, no toda la política en Brasil se concentra en los acuerdos y negociaciones entre partidos políticos. Una pregunta que se hace la prensa a diario y que muchos analistas políticos se han atrevido a responder es: ¿qué hará Lula los próximos 4 años? ¿Qué rol jugará un dirigente que estuvo políticamente involucrado desde la transición a la democracia a principios de los ‘80?

 

Si fue “raro” sentir que eran las primeras elecciones presidenciales en la historia de Brasil en donde el candidato del PT no era Lula, todavía más “raro” será pensar al líder y referente de ese partido fuera del seno donde se toman las decisiones. Sin embargo, la salud del futuro gobierno de Dilma exige que mantenga cierta distancia. Sobre todo porque a los ojos de la opinión pública no suele ser muy aceptado que los ex-presidentes, por más populares y queridos que sean, hagan, deshagan y decidan en las sombras.

 

Misma Dilma ha dado señales de que buscará e intentará (de nuevo haciendo gala de su fama de eficiente administradora) un perfil propio tanto en la conformación de su equipo de gobierno como en la forma de tomar las decisiones. Un rol de consejero y asesor con experiencia sí podría ser aprovechado por “la Dama de Hierro”, particularmente porque la imagen que ella irradia no es la de un político que se comunica y conecta con la población. Ahí Lula sí puede ayudar bastante.

 

Otro rol que podría depararle al futuro ex-presidente puede ser el del trabajo netamente partidario. Si las especulaciones son acertadas, el 2014 podría ver el retorno de Lula al Poder Ejecutivo y muy bien le vendría un PT más fortalecido, mejor organizado, con una cúpula dirigencial renovada y sin fuertes tensiones entre las distintas facciones que lo componen.

Estas mejoras internas ayudarán, además, a la gestión gubernamental de Dilma durante los próximos 4 años. No olvidemos que durante ambos mandatos Lula tuvo que balancear mucho entre las presiones del ala más izquierdista del PT y las posiciones de centro de sus distintos socios políticos.

 

Si bien el panorama del “nuevo” gobierno del PT puede ser sombrío, la realidad puede demostrar lo contrario. A pesar de que las particularidades del sistema político brasilero antes descriptas pueden resultar en un freno o impedimento a la gobernabilidad en otros países, en Brasil son moneda corriente. Los políticos, los partidos y, sobre todo, la ciudadanía se han acostumbrado a ese estilo de política.

 

Y Dilma Rousseff aparenta ser la indicada para gestionar el gobierno de manera correcta, eficiente y sin sobresaltos. Aunque la falta de olfato y tacto político puede jugarle en contra, el conocimiento que tiene de la administración pública y las cualidades personales desarrolladas en sus años de gestión le permitirán aprovechar las ventajas que el sistema político le ofrece y disfrutar de la mayoría oficialista en el Congreso Nacional.

 

Lo únicos problemas que puede llegar a tener provendrían, en todo caso, de la economía. Si no se resiste a la tentación de gastar los excedentes fiscales en lugar de mantener el equilibrio macroeconómico que le garantizó al país la estabilidad que no tuvo en los ’90, entonces la tranquilidad puede tornarse en nerviosismo y ansiedad. Si a eso le agregamos un calendario electoral con comicios municipales en 2012 y presidenciales en 2014, el cocktail se podría volver peligroso: los legisladores seguirían su propio cálculo racional.

 

Pero para eso faltan 4 años. Por ahora el sistema político le sonríe a Dilma. Y puede aprovecharlo.

 

 

Bibliografía

Alcántara Sáez, Manuel (2004). ¿Instituciones o máquinas ideológicas? Origen, programa y organización de los partidos latinoamericanos. Institut de Ciències Politiques i Socials, Barcelona.
Alcántara Sáez, Manuel y Freidenberg, Flavia (coord.) (2003). Partidos políticos de América Latina. Cono Sur. Fondo de Cultura Económico e Instituto Federal Electoral, México DF.
Mainwaring, Scott y Scully, Timothy (1995) Building democratic institutions: Party systems in Latin America. Stanford University Press, Stanford.
Pasquino, Gianfranco (2004). Sistemas políticos comparados. Prometeo Libros y Bononiae Libris, Buenos Aires.

Facundo Cruz es Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), investigador del Instituto de Ciencias Jurídicas y Sociales (INSOC) de esa casa de estudios y Director Operativo de la Dirección General de Planificación Estratégica de la Jefatura de Gabinete del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Escribe regularmente en http://leviatanasueldo.blogspot.com.

Este artículo fue publicado también en http://www.globalaffairs.es

Fonte: Síte http://www.espaciospoliticos.com.ar

Lula por siempre

Análisis de coyuntura - Actualidad por académicos

No pudo ser en 1989, ni en 1994 y tampoco en 1998. Pero el 27 de octubre de 2002, el hombre al que todos conocían como Lula, conquistó el puesto más alto de la función pública de su país. El Sr. Luiz Inácio “Lula” da Silva asumió la presidencia de la República de Brasil el 1 de enero de 2003, luego de obtener el 46,4 por ciento de los votos, exactamente el doble de lo que obtuviera el segundo candidato, José Serra, del conservador Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). “Y yo, que durante tantas veces fui acusado de no tener diploma superior, gano mi primer diploma de Presidente de la República de Brasil” exclamó entre lágrimas el fundador e histórico dirigente del Partido de los Trabajadores (PT). 

Pero Lula no se conformó con esos 39 millones de votos y superó esa cantidad cuando fue reelecto en octubre de 2006, esta vez con 48,6 por ciento de los votos (¡46 millones de personas!). 

Lula ya no podrá repetir la proeza. La constitución brasileña le prohíbe tener un tercer mandato consecutivo. Sin embargo, otras cifras lo dejan como el gran ganador de los próximos comicios: el 79 por ciento de los brasileños considera que su gestión fue excelente o buena, según datos difundidos por la encuestadora Datafolha en agosto de 2010.

Su tasa de aprobación es tan alta que se derrama sobre su delfín para las elecciones del próximo 3 de octubre. Dilma Rousseff, actual jefe de gabinete del gobierno de Lula, fue la elegida por el mandatario para representar la continuación del modelo que, hasta ahora, brindó resultados positivos. A pesar de no contar con una fuerte presencia en la ciudadanía en general, Rousseff logró, gracias a la inercia de Lula, alcanzar 51 por ciento de las intenciones de voto, según una encuesta de Datafolha. Esto es 24 puntos por encima de su principal rival, nuevamente el conservador Serra.

¿Cuales son las claves de Lula para entender un nivel de popularidad que pocos mandatarios han alcanzado? 

Lula es del pueblo
El Dr. Willams Gonçalves, profesor en la Universidad del Estado de Río de Janeiro, explica que la sociedad brasileña se siente identificada con su presidente. “Lula es un hombre del pueblo. Entiende las necesidades y habla como el pueblo” afirmó Gonçalves, y agregó que cuando “el presidente cometió errores, tanto fácticos como de discurso, por falta de formación tradicional, recibió críticas de la clase media cultivada. Sin embargo, esas objeciones no dañaron la imagen de Lula frente al pueblo en general.” 

Pero no sólo su comportamiento simple y directo le granjeó el amor popular, sino también sus programas sociales destinados a reducir la brecha entre ricos y pobres.  Uno de los más conocidos es el Programa Bolsa Familia que implementó apenas llegó al poder y que, según datos oficiales, beneficia a 12 millones de hogares. El programa brinda a familias en situación de pobreza o extrema pobreza una asignación de entre 22 a 200 reales por hijo (9 a 86 euros aproximadamente). 

Gracias a esta y otras medidas, 30 millones de personas entraron a la clase media y 19 millones de personas lograron salir de la extrema pobreza durante su dos presidencias, según un estudio Centro de Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas (CPS-FGV) y publicado por el diario argentino Clarín. Más aun, el impacto en la redistribución de la riqueza fue notable: el 40 por ciento de los más pobres aumentó su patrimonio en un 3,15 por ciento, mientras que el 10 por ciento más rico alcanzó el 1,09 por ciento, siempre de acuerdo al CPS-FGV.

Pero no todos concuerdan con esta visión. Daniel Rittner, periodista del diario Valor Económico, advierte que, a pesar de una clara reducción de la pobreza, “los avances en educación son demasiado lentos y se está creando el riesgo de una generación de individuos estado-dependientes.” Además, Rittner aclaró que el éxito de Lula no es exclusivo y se debe en parte a su antecesor en la primera magistratura: “Lula dejó todo su radicalismo del pasado, supo controlar a los sectores más extremistas del PT y optó por seguir el camino de estabilidad que tuvo comienzo en las dos gestiones de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).” 

Brasil y el mundo después de Lula

Pero más allá de todos estos logros Lula deberá pasar el mando el próximo 1 de enero y mucho se especula sobre el futuro de las relaciones externas de uno de los países emergentes con mayor peso en el escenario mundial. Pero no hay de que preocuparse, o así aseguran los especialistas, dado que el modelo seguramente continuará bajo la batuta de Rousseff, a quien todos ya dan por ganadora en primera vuelta. “No habrá cambios en la política externa. La línea política será la misma” sentencia Gonçalves. La Dra. Mónica Hirst, profesora de relaciones internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella (Argentina), coincide con su colega y añade que “se profundizará simultáneamente la integración de Brasil con el Mercosur y con el mundo”.

Por su parte Rittner acuerda parcialmente y afirma que “Roussef deberá dar continuidad a una política de acercamiento a los vecinos del Mercosur y relativa tolerancia a las medidas comerciales proteccionistas del gobierno argentino.” Pero en el plano mundial Rittner se pregunta: “¿en qué medida la proyección de Brasil en los últimos años tiene que ver únicamente con su crecimiento y en qué medida con el marketing personal de Lula? Roussef no tiene ni el carisma, ni la historia de vida de Lula. Sin él se podrá ver más nítidamente cual es en verdad el nuevo rol de Brasil en la geopolítica internacional.” 

El domingo a las 17 horas de Brasil, cuando cierren las urnas, se conocerá la preferencia de los más de 130 millones de electores. Todas las encuestas indican que Rousseff obtendría la mayoría absoluta y que no habrá necesidad de volver a votar en una segunda vuelta el 31 de octubre. 

Lo único que quedará por verse es el futuro del propio Lula. Aunque se comentan varias opciones, todos concuerdan que Lula no se conformará siendo un ex mandatario de bajo perfil. Y la gran pregunta es, si con 67 años, planea volver a presentarse en las elecciones de 2014. En una reciente entrevista al canal de TV Record de San Pablo, el presidente entreabrió una puerta: “Mi respuesta es no, lo digo con el corazón. Pero en política nunca se puede decir que no”.

Hugo Passarello Luna, argentino, es periodista especializado en política y economía. Desde 2006 dirige Argentina Elections, sitio líder en la discusión electoral argentina y regional. Anteriormente se desempeño como columnista en Peru Elections y en Left Turns? En 2001 recibió el Global Citizen Award de la University of British Columbia.

Photo Credit: Flickr/CC/World Economic Forum

A indústria dos planos de saúde contra Michael Moore

A indústria dos planos de saúde contra Michael Moore

Depois da realização do documentário “Sicko”, uma denúncia contra o sistema privado de saúde nos Estados Unidos, executivos de empresas de planos de saúde decidiram desencadear um plano contra o trabalho de Michael Moore. Um estudo recente da Faculdade de Medicina de Harvard indicou que quase 45 mil estadunidenses morrem anualmente (um a cada doze minutos) principalmente porque não têm seguro de saúde. Mas para o grupo de pressão das empresas, a única tragédia seria a possibilidade de uma verdadeira reforma do sistema de saúde. O artigo é de Amy Goodman.

Amy Goodman – Democracy Now

Michael Moore, ganhador do Oscar como melhor documentarista, faz excelentes filmes que, em geral, não são consideradas obras de suspense que gerem a sensação de estar “à beira do abismo”. Tudo isso poderia mudar a partir de uma denúncia feita por um informante do noticiário de Democracy Now, segundo a qual executivos de empresas de planos de saúde pensaram que talvez fosse necessário por em marcha um plano para “atirar Moore pelo precipício”.

O informante era Wendel Potter, ex portavoz da gigante dos planos de saúde Cigna. Potter mencionou uma reunião de estratégia industrial na qual se tratou do tema de como responder ao documentário “Sicko”, de Michael Moore, produzido em 2007, filme que critica a indústria de seguros de saúde dos Estados Unidos. Potter me disse que não estava seguro da gravidade da ameaça, mas acrescentou em tom inquietante: “Ainda que não tenham pensado em fazer isso literalmente, para ser honesto, quando comecei a fazer o que estou fazendo, temi por minha própria saúde e bem estar; talvez tenha sido paranoia, mas essas empresas jogam para ganhar”.

Moore ganhou um Oscar em 2002 com seu filme sobre a violência armada intitulado “Bowling for Columbine”. Logo depois fez “Fahrenheit 9/11”, um filme sobre a presidência de George W. Bush que se transformou no documentário de maior arrecadação na história dos Estados Unidos. Quando Moore disse a um jornalista que seu próximo trabalho seria sobre o sistema de saúde estadunidense, a indústria de planos de saúde tomou nota.

A associação comercial Planos de Seguro de Saúde dos Estados Unidos (AHIP, na sigla em inglês), principal grupo de pressão das empresas do setor, teve um enviado secreto na estreia mundial de “Sicko” no Festival de Cannes, na França. O agente saiu rapidamente da estreia e foi participar de uma teleconferência com executivos da indústria, entre eles Potter.

“Tínhamos muito medo”, disse Potter, “e nos demos conta de que teríamos que desenvolver uma campanha mais sofisticada e cara para conseguir rechaçar a ideia da cobertura de saúde universal. Temíamos que isso realmente despertasse a opinião pública. Nossas pesquisas nos diziam que a maioria das pessoas estava a favor de uma intervenção maior do governo no sistema de saúde”.

A AHIP contratou uma equipe de relações públicas, APCO Worldwide, fundada pelo poderoso escritório de advogados Arnold & Poter, para coordenar a resposta. A APCO formou o falso movimento de base de consumidores “Health Care America” para contrapor a prevista popularidade de “Sicko”, o filme de Moore, e para gerar medo em torno do chamado “sistema de saúde dirigido pelo governo”.

Em seu recente livro “Deadly Spin: An Insurance Company Insider Speaks Out on How Corporate PR is Killing Health Care and Deceiving Americans” (Giro mortal: um informante explica como as relações públicas das empresas de seguros estão acabando com o sistema se saúde e enganando os estadunidenses) Potter escreve que se encontrou “com um filme muito comovedor e eficaz na hora de condenar as práticas das empresas privadas de seguros de saúde. Várias vezes tive que fazer um esforço para conter as lágrimas. Moore conseguiu entender bem qual é o problema”.

A indústria de seguros anunciou que sua campanha contra “Sicko” havia sido um rotundo sucesso. Potter escreveu: “AHIP e APCO Worldwide conseguiram introduzir seus argumentos na maioria dos artigos sobre o documentário quando nenhum jornalista havia investigado o suficiente para descobrir que as empresas tinham fornecido a maior quantidade de dinheiro para a criação da Health Care America. De fato, todos, desde a cadeia de notícias CNN até o jornal USA Today, referiram-se a Health Care America como se fosse um grupo legítimo.

O jornal New York Times publicou um artigo, uma espécie de resenha de “Sicko”, na qual citava o porta voz da Health Care America dizendo que isso representava um passo na direção do socialismo. Nem esse jornalista, nem nenhum outro que tenha visto, tentaram tornar público que, de fato, este movimento estava financiado em grande medida pelas empresas de seguro da saúde.

Moore disse que Potter era o “Daniel Ellsberg dos Estados Unidos corporativo”, uma referência ao famoso informante do Pentágono cujas revelações ajudaram a por fim à guerra do Vietnã. A corajosa postura de Potter gerou um impacto no debate, mas a indústria dos planos de saúde, os hospitais e a Associação Médica Estadunidense continua debilitando os elementos do plano que ameaça os seus lucros.

Um estudo recente da Faculdade de Medicina de Harvard indicou que quase 45 mil estadunidenses morrem anualmente (um a cada doze minutos) principalmente porque não têm seguro de saúde. Mas para o grupo de pressão das empresas, a única tragédia seria a possibilidade de uma verdadeira reforma do sistema de saúde. Em 2009, as maiores empresas do setor destinaram mais de 86 milhões de dólares à Câmara de Comércio dos Estados Unidos para que esta se opusesse à reforma do sistema de saúde. Este ano, as cinco maiores seguradoras do país aportaram uma soma de dinheiro três vezes maior tanto para candidatos republicanos como para democratas com a intenção de fazer retroceder ainda mais a reforma da saúde. O representante democrata por Nova York, defensor do sistema de saúde público, declarou no Congresso que “o Partido Republicano é uma subsidiária que pertence por completo à indústria de seguros”.

“Provavelmente estarão a favor da retórica das empresas privadas quando afirmam que necessitamos ter mais ‘soluções baseadas no mercado’ (como eles dizem) e menos regulações, que, sem dúvida, são o tipo de coisa que os republicanos vão tratar de conseguir porque regulação é o que essas empresas não querem”, disse Potter.

A indústria de seguros da saúde não está desperdiçando seu dinheiro. Moore disse: “Neste informe estratégico compilado pelas empresas acerca do dano que “Sicko” poderia ocasionar, há uma linha que basicamente diz que no pior dos casos o filme poderia desencadear um levante populista contra as companhias. Essas empresas, em 2006 e 2007, já sabiam que os estadunidenses estavam fartos das empresas de seguros com fins lucrativos e que um dia o povo poderia se levantar e dizer ‘isto terminou’. Este é um sistema enfermo: permitimos que as empresas lucrem a nossa custa quando ficamos doentes!”

Isso é estar doente de verdade.

Tradução: Marco Aurélio Weissheimer

Os bancos centrais e os seu governadores: cegos, mas não mudos

Os bancos centrais e os seu governadores: cegos, mas não mudos

por Juan Torres López

Os bancos centrais são possivelmente a instituição que actuou da maneira mais inepta e incapaz na gestão e desenvolvimento da crise actual. Já expliquei em outros escritos ( ¿A qué juega el Banco de España? , Trichet, MAFO y los demás: ¿hasta cuándo? ) que deixaram que se gestassem as condições que a provocaram deixando actuar os capitais, concedendo todo tipo de privilégios e jogando sempre na equipe dos grandes proprietários, administrando a política monetária da forma que mais conviesse aos grandes detentores de liquidez.

Basta comprovar como aumentaram as desigualdades entre os rendimentos do capital e os do trabalho, ou entre os lucros das grandes empresas e a situação das pequenas e médias (que na Espanha criam e mantêm 90% do emprego) para confirmá-lo.

Nos Estados Unidos, por exemplo, os 1% dos norte-americanos mais ricos obteve 23,5 por cento dos rendimentos brutos do país em 2007, ao passo que em 1976 obtinham 9% ( ROBERT H. FRANK, Income Inequality: Too Big to Ignore; Enmanuel Saez, Striking it richer: The evolution of Top Incomes in the US ). E nos anos do governo Bush, os 1% mais ricos da população apropriaram-se de 75% da riqueza gerada (David DeGraw, “The Economic Elite vs. People of the USA: Parte I y Parte II).

Os dirigentes dos bancos centrais justificaram as políticas que aumentaram tanto a desigualdade como necessárias para evitar que subissem os preços, mas o certo é que permitiram que se verificasse a subida talvez mais alta da história nos preços da habitação. E em lugar de terem conseguido promover e garantir a estabilidade financeira, sob o seu mandato como instituições “independentes” (dos governos, não dos capitais privados) verificou-se o maior número de crises e perturbações da história.

Quando dúzias de economistas viam aproximar-se a antecipavam com clareza total a crise e seus efeitos desastrosos, os bancos centrais e seus governadores e directores dedicavam-se a cobrir o temporal lançando balões fora e fazendo com os bancos privados continuassem ganhando dinheiro a mão cheias.

Suas viseiras ideológicas converteram-nos em condutores cegos, incapazes de ver a realidade que está diante dos seus olhos.

Quando a crise explodiu dedicaram-se a promover medidas que não conseguiram alcançar o que deveriam ter buscado: que o crédito flua de novo para empresas e consumidores. Ainda que, isso sim, conseguiram que os bancos privados voltassem a desfrutar novamente de e lucros impressionantes e de um poder político renovado.

Algumas das medidas que adoptaram para isso foram autênticas infâmias: mudar as normas contabilísticas ou manipular provas de stress financeiro mentirosas para dissimular e ocultar à população a situação real dos bancos a que conduziu, em boa medida, a sua incapacidade e o fanatismo ideológico com que continuam a defender políticas que em lugar de salvar as economias afundam-nas ainda mais na crise.

O EXEMPLO IRLANDÊS

A última prova disso (assim como da perversidade das políticas neoliberais que comentei em outro texto: a Irlanda como exemplo ) está também na Irlanda: em Julho afirmaram que os bancos irlandeses estavam em boas condições e agora verifica-se que é preciso injectar-lhes milhares de milhões de dólares. Sem que ninguém mova um dedo para assinalar responsáveis por semelhante engano e sem que ninguém se dê por acusado. Muito pelo contrário, inacessíveis ao desalento, continuam a pontificar como se fossem donos da verdade e nunca se houvesse equivocado. Sim, são cegos mas não mudos.

Enquanto vão acumulando os erros de prognóstico e de gestão, os governadores e outros dirigentes de bancos centrais não deixam de falar, falar e falar para pressionar os governos e difundir sem descanso as receitas que os grandes poderes financeiros, insaciáveis como sempre, reclamam sem outra consideração senão a de aproveitar a ocasião para multiplicar os seus lucros.

O governador do Banco de España é um bom exemplo disso e continua a dar mostras do seu indomável espírito de serviço aos interesses privados.

Enquanto espertos economistas fazem cabriolas dialécticas e econométricas para tentar convencer a população de que as reforma das pensões que propõem deve-se a razões de sustentabilidade futura e que busca apenas melhorar o sistema, a equidade e os bem estar dos cidadãos, o governador não tem papas na língua e revela claramente a quem se trata de satisfazer com isso. Acaba de reconhecer no Congresso dos Deputados que o que procura é tranquilizar os financeiros e, sobretudo, garantir que não tenham problema para receber a dívida que se gerou pela sua própria actuação irresponsável.

Disse textualmente que “a reforma de pensões ainda que seja a longo prazo é crucial para ganhar a confiança dos mercados” e que “a vantagem da reforma de pensões do ponto de vista dos mercados é que se sabe que a capacidade de devolver dívida da Espanha é tomada a sério … e portanto dá uma confiança ao investidor… isto tomam a sério…” ( Vídeo do governador no diário Público de 23 de noviembre ).

Como disse, cegos, mas não mudos e ao contrário da maioria das pessoas, a quem se conseguiu emudecer à base de desemprego, de salários de miséria, de dívidas e de lixo televisivo.

O original encontra-se em hl33.dinaserver.com/…

Este artigo encontra-se em http://resistir.info/ .

Crise sistémica global (Na Coréia do Sul deu água)

Crise sistémica global

1º trimestre de 2011: Transposição do patamar crítico do deslocamento geopolítico mundial

por GEAB [*]

Como havia antecipado o LEAP/E2020 na sua carta aberta aos líderes do G20 , publicada na edição mundial do Financial Times em 24/Março/2009, na véspera da cimeira de Londres, a questão de uma reforma fundamental do sistema monetário internacional está bem no cerne de toda tentativa de dominar a crise actual. Mas infelizmente, como acaba de demonstrar o novo fracasso da cimeira do G20 de Seul, a janela de oportunidade para conseguir pacificamente uma tal reforma encerrou-se após o Verão de 2009 e não se reabrirá mais antes de 2012/2013 [1] . O mundo entrou com efeito na fase de deslocamento geopolítico mundial cujo princípio havíamos anunciado para o fim de 2009 e que se traduz, menos de um ano mais tarde, pela multiplicação rápida dos movimentos, das dificuldades económicas, dos fracassos orçamentais, dos conflitos monetários, … premissas de choques políticos maiores. Com a cimeira de Seul do G20, que marca a tomada de consciência planetária do fim da dominação americana sobre a agenda internacional e da sua substituição por um “cada um por si” generalizado, uma nova etapa da crise acaba de se abrir o que incita a equipe do LEAP/E2020 a lançar um novo alerta. Com efeito, o mundo está em vias de transpor um patamar crítico da fase de deslocamento geopolítico global. Tal como toda transposição de patamar crítico num sistema complexo, isto vai gerar a partir do primeiro trimestre de 2011 um cortejo de fenómenos não lineares, ou seja, evoluções que escapam às “regras habituais” e às “projecções tradicionais” tanto em termos económicos como monetários, financeiros, sociais e políticos.

Neste GEAB nº 49, além da análise das seis principais transições que assinalam a transposição deste patamar crítico do deslocamento geopolítico global, nossa equipe apresenta numerosas recomendações para enfrentar as consequências desta nova etapa da crise. Elas referem-se nomeadamente ao conjunto Divisas/Taxa de juro/Ouro e Metais preciosos, à preservação de riqueza e à substituição da sua medição em relação ao US dólar, às “bolhas” de classes de activos denominados em US dólares, às bolsas e às categorias de empresas particularmente frágeis nesta fase da crise. O LEAP/E2020 apresenta também os “três reflexos simples” a adoptar para melhor compreender e antecipar o novo mundo em gestação. Igualmente, neste número do GEAB, nossa equipe descreve o duplo choque eleitoral franco-alemão de 2012/2013. Finalmente, apresentamos um extracto do Manual de antecipação política escrito por Marie-Hélène Caillol, presidente do LEAP, que acaba de ser publicado em francês, inglês, alemão e castelhano pelas edições Anticipolis .

Neste comunicado público do GEAB nº 49 nossa equipe optou por apresentar três das seis transições que caracterizam o patamar crítico que o mundo está em vias de transpor.

A crise que vivemos caracteriza-se por uma evolução de amplitude planetário que se desenrola a dois níveis, certamente correlacionados mas diferentes nas suas naturezas. Por um lado, a crise traduz as mutações profundas da realidade económica, financeira e geopolítica do nosso mundo. Ela acelera e amplia tendências de fundo em acção desde há várias décadas, tendências que temos descrito regularmente no GEAB desde o seu lançamento no princípio de 2006. Por outro lado, ela reflecte a tomada de consciência colectiva progressiva destas mutações. Esta tomada de consciência é em si um fenómeno de psicologia colectiva planetária que molda igualmente o desenvolvimento da crise e que induz nomeadamente golpes bruscos aceleradores da sua evolução. Nestes últimos anos, reiteradas vezes antecipámos “pontos de inflexão” da crise que correspondiam justamente a “saltos bruscos” nesta tomada de consciência colectiva das transformações em curso. Consideramos que um conjunto de acontecimentos de “ruptura” foi concretizado em torno da cimeira do G20 de Seul que contribuiu para um avanço decisivo da consciência colectiva global quanto ao deslocamento geopolítico mundial. É este fenómeno que leva o LEAP/E2020 a identificar uma transposição do patamar crítico e a lançar um alerta sobre as consequências do mesmo a partir do primeiro trimestre de 2011.

Em torno da data da cimeira do G20 de Seul, o LEAP/E2020 identificou assim um acumular de acontecimentos que podem conduzir à “ruptura”. Passemos em revista os principais acontecimentos [2] , assim como as suas consequências caóticas.

Sequência em fim da “Quantitativa Easing”: O Fed entra em “prisão domiciliar”

A decisão da Reserva Federal americana de lançar a sua “Quantitative Easing II” (com a compra de US$600 mil milhões de títulos do Tesouro dos EUA daqui até Junho de 2011) provocou, pela primeira vez desde 1945, uma crítica geral e muitas vezes virulenta da parte da quase totalidade das outras potências mundiais: Japão, Brasil, China [3] , Índia, Alemanha, países do Asean [4] , … [5] Não é a decisão do Fed que assinala uma ruptura, é o facto de que pela primeira vez o banco central dos EUA se faz “espancar” pelo resto do mundo [6] e de um modo muito público e determinado [7] . Já se está longe efectivamente do ambiente aconchegante de Jackson Hole e das reuniões de banqueiros centrais. A ameaça de Ben Bernanke aos seus colegas, de que GEAB se fez eco no seu número 47, não terá portanto tido o efeito desejado pelo patrão do Fed. O resto do mundo mostrou claramente em Novembro de 2010 que não pretendia deixar a Reserva Federal dos EUA imprimir à vontade US dólares par tentar resolver os problemas dos Estados Unidos nas costas dos outros países do planeta [8] . O dólar está em vias de voltar a ser aquilo que é característico de toda divisa nacional: a moeda, e portanto o problema, do país que a imprime. Assim, neste fim de 2010 assistimos ao fim da época em que o dólar era a moeda do Estados Unidos e o problema do resto do mundo, como resumiu muito bem John Connaly em 1971 aquando da decisão unilateral dos EUA de suprimir a convertibilidade em ouro da divisa americana. Por que? Muito simplesmente porque doravante a Reserva Federal deve contar com a opinião do mundo exterior [9] . Ela ainda não foi posta sob tutela, mas entra em “prisão domiciliar” [10] . Assim, segundo o LEAP/E2020, pode-se antecipar desde já que não haverá “Quantitative Easing III” [11] , quaisquer que sejam as opiniões dos dirigentes americanos sobre o assunto [12] , que ela se desenrolará no fim de 2011 num fundo de grande conflito geopolítico e de afundamento do US dólar [13] .

Austeridade europeia: multiplicação das resistências sociais, ascensão dos populismos, risco de radicalização das novas gerações e aumentos de impostos

De Paris a Berlim [14] , de Lisboa a Dublim, de Vilnius a Bucarest, de Londres a Roma, … as manifestações e as greves multiplicam-se. A dimensão social do deslocamento geopolítico global é claramente visível nesta Europa do fim de 2010. Se bem que estes acontecimentos não cheguem por enquanto a perturbar os programas de austeridade decididos pelos governos europeus, eles traduzem uma evolução colectiva significativa: as opiniões públicas estão em vias de sair do seu torpor do princípio da crise tomando consciência da sua duração e do seu custo (social e financeiro) [15]. As próximas eleições deveriam pois fazer com que pagassem um preço elevado todas as equipes no poder tendo perdido de vista que sem equidade a austeridade não beneficiaria de qualquer apoio popular [16] . Por enquanto, as equipe no poder continuam no essencial a aplicar as receitas do período anterior à crise (a saber, soluções neoliberais à base de reduções de impostos para as famílias mais abastadas e aumentos de impostos indirectos de todo género). Mas o aumento dos conflitos sociais (inevitável segundo LEAP/E2020) e as mudanças políticas que vão surgir nas próximas eleições nacionais, país após país, vão gerar um questionamento destas soluções… e uma ascensão brutal dos partidos populistas e extremistas [17] : a Europa vai “endurecer-se” politicamente. Paralelamente, diante do que parece cada vez mais como uma tentativa inconsciente da geração “baby-boomer” de fazer com que a conta seja paga pelas gerações seguintes, pode-se antecipar uma multiplicação das reacções brutais das gerações jovens [18] . A nossa equipe considera que será preciso enfrentar a sua radicalização se a situação lhes parecer sem saída, na ausência de compromisso. Ora, sem evolução em alta das receitas fiscais, o único compromisso crível a seus olhos será uma baixas das pensões actuais ao invés de uma alta dos custos da educação. O hoje é sempre um compromisso entre ontem e amanhã, particularmente em matéria fiscal! Igualmente, as consequências fiscais prováveis destas evoluções serão uma alta dos impostos sobre os altos rendimentos e os rendimentos do capital, novas tributações dos bancos e um voluntarismo comunitário novo em matéria de protecção aduaneira das fronteiras [19] . Os parceiros comerciais da UE deveriam tomar consciência muito rapidamente [20] .

Japão: últimos esforços para resistir à órbita chinesa

Desde há várias semanas Tóquio e Pequim entregam-se a um conflito diplomático de uma intensidade rara. Sob diversos pretextos (barcos chineses tento penetrado nas águas territoriais japonesas [21] , compras chinesas maciças de activos japoneses levando à apreciação do Yen, …), Pequim e Tóquio trocam palavras muito duras, limitam suas relações de alto nível, convocam a opinião pública internacional, … A visibilidade mundial desta querela sino-japonesa aos olhos dos países da região é reveladora sobretudo pelo seu grande ausente: os Estados Unidos. Com efeito, se estas querelas mostram claramente a vontade crescente de Pequim de se afirmar como a potência dominante da Ásia do Leste e do Sudeste e a tentativa do Japão de se opor a esta hegemonia regional chinesa, ninguém pode ignorar que a potência considerada dominante nesta região do mundo desde 1945, os Estados Unidos, está estranhamente ausente do conflito. Pode-se portanto considerar que se assiste a um teste de grandeza real, da parte da China, para medir a sua nova influência sobre o Japão; e, da parte do Japão, para avaliar o que resta da capacidade de acção americana na Ásia face à China. Os acontecimentos destas últimas semanas mostram que enredada na sua paralisia política e na sua dependência económica e financeira em relação à China, Washington prefere não se envolver. Não há dúvida de que por toda a Ásia este espectáculo contribui para a tomada de consciência acelerada de que acaba de ser transposta uma etapa em termos de ordem regional [22] ; e que no Japão, atolado numa recessão sem fim [23] , os interesses económicos ligados ao mercado chinês saem reforçados.

Em suma, esta acumulação de acontecimentos, centrados em torno de uma cimeira do G20 que se verifica claramente incapaz de resolver as fontes de conflitos económicos, financeiros e monetários entre os seus membros principais, contribui para fazer passar a uma etapa decisiva na tomada de consciência colectiva mundial do processo de deslocamento geopolítico global em curso. E esta tomada de consciência acrescida vai ela própria acelerar e ampliar a partir do princípio de 2011 as mutações que afectam tanto o sistema internacional como nossas diferentes sociedades, gerando fenómenos não lineares, caóticos como aqueles descritos neste número do GEAB e nos anteriores. Como sublinhámos em Setembro de 2010, insistimos no facto de que o principal dentre eles vai ser a entrada dos Estados Unidos numa era de austeridade a partir da Primavera de 2011. Sem ignorar que uma das surpresas dos próximos 18 meses pode ser muito simplesmente o anúncio de que a economia chinesa terá ultrapassado a dos Estados Unidos a partir de 2012 como indica o Wall Street Journal de 10/11/2010 ao relatar as análises do Conference Board [24] .

Notas:

(1) Estas datas correspondem nomeadamente ao período de renovação da maioria dos dirigentes dos países mais importantes do G20 o que é uma condição necessária (mas não suficiente, bem entendido, pois nada está assegurado mesmo após 2012/2013: será apenas uma nova janela de oportunidade) para esperar uma abordagem e uma vontade comum de reforma do sistema monetário mundial. Daqui até lá, segundo o LEAP/E2020, não se assistirá senão a tentativa abortadas e/ou testes de ideias que não poderão vencer antes desta mudança quase geral de dirigentes mundiais. E dentre as ideias em futuro, será de notar a de uma regulação dos excedentes dos países exportadores. Trata-se de uma ideia de país em plena derrota comercial, ou mais exactamente uma ideia de país em posição de fraqueza, portanto sem nenhuma probabilidade de poder impô-la. A sua pertinência (muito duvidosa, como precisa correctamente o Asia Times de 27/10/2010) sequer entra em linha de conta. Para a janela de oportunidade 2012/2013, ver GEABs anteriores e as antecipações e cenários do livro de Franck Biancheri “Crise mondiale : en route pour le monde d’après” para mais pormenores sobre o assunto. Fonte: Anticipolis.

(2) Os assinantes do GEAB puderam antecipá-lo há muitos meses.

(3) Com uma alta dos preços oficialmente em 4,4% (o mais alto nível desde há mais de dois anos), Pequim não vai ficar sem reagir aos riscos inflacionários exportados pelo Fed. Fontes: China Daily, 27/10/2010; China Daily, 11/11/2010

(4) Mesmo as Filipinas, antiga colónia americana sob influência directa de Washington, exprimiram claramente o seu descontentamento. O presidente Benigno Aquino declarou mesmo para além das Filipinas, mesmo Singapura e a Tailância ressentem as consequências negativas da decisão do Fed. Fonte: BusinessInquirer, 05/11/2010

(5) Os outros parceiros europeus permaneceram num silêncio eloquente diante deste fluxo de críticas. E isto é igualmente outro ensinamento desta reacção negativa à decisão do Fed: mesmo os aliados tradicionais dos Estados Unidos reagiram negativamente, alguns, como a Alemanha ou os países da Asean, estando mesmo entre os mais agressivos. Assim, mesmo o editorialistas britânicos do Telegrah, ainda que muito apegados ao “Grande Irmão” americano, doravante exprimem publicamente suas dúvida sobre a pertinência das decisões do Fed e predizem daqui em diante o fim da era do dólar. Fontes: Telegraph, 04/11/2010; Telegraph, 05/11/2020

(6) Assim, tal como numerosas economias em risco de sobre-aquecimento, a Austrália continua a aumentar as suas taxas de juro para lutar contra o “efeito Fed” provocando uma alta do dólar australiano em relação ao US dólar; tal como para o dólar canadiano e o franco suíço, a divisa australiana quebra a barreira da paridade com uma divisa americana em pleno embaraço. A Índia agiu tal como a Austrália. Fontes: Telegraph, 02/11/2010; Wall Street Journal, 02/11/2010

(7) Isto ilustra perfeitamente o notável artigo de Michael Hudson no CounterPunch de 11/10/2010 intitulado “Porque a América lançou uma nova guerra financeira mundial … e como o resto do mundo vai retaliar”.

(8) Como escreveu Doug Noland em 05/11/2010 no seu sempre excelente Credit Bubble Bulletin, “os decisores mundiais devem doravante estar exasperados”. E estão. O que está em causa é muito mais do que uma simples confrontação sino-americana como se poderia depreender desde excerto divertido de rap sobre o tema do conflito dólar-yuan. Fonte: NMA World Edition, 10/11/2010.

(9) E também se deve mencionar as vozes cada vez mais numerosas (inclusive no interior do Fed) que se inquietam com o balanço degradado do banco central americano. O gráfico abaixo mostra assim que seus “activos” são mais do que duvidosos: hipotecas detidas pelo Fannie Mae e Freddie Mac assim os seus títulos, acções da AIG e Bear Stearns, … Trata-se de “activos-fantasmas” cujo valor é quase nulo. De resto, se o Fed tinha o hábito de se contentar em pedir o parecer dos seus “primary dealers” para estimar o volume das suas operações de compras de Titulos do Tesouro, vai ter de aprender a pedir o parecer dos outros bancos centrais. Fonte: Bloomberg, 28/10/2011

(10) Como descreveu muito fortemente Liam Halligan, no Telegraph de 06/11/2010, com uma imagem que o GEAB não teria repudiado: Os Estados Unidos estão em vias de viver o seu “Suez económico”. Ele refere-se naturalmente ao episódio de 1956 quando as duas potências coloniais históricas, Reino Unido e França, tentaram impedir militarmente a nacionalização do Canal de Suez pelo Coronel Nasser … e tiveram de parar abruptamente quando os Estados Unidos e a URSS afirmam o seu novo estatuto de mestres do mundo, mostrando-lhes que se opunham a esta intervenção. “Suez” marca a tomada de consciência generalizada de que a época colonial havia terminado e que as potências de ontem não seriam aquelas de amanhã. O paralelo que Liam Halligan faz com a nossa época é portanto muito pertinente.

(11) E estão longe de estarem todos de acordo com Ben Bernanke. Assim, o presidente da Reserva Federal de Dallas diz claramente que considera um erro a política actual do Fed. Fonte: 24/7 WallStreet, 08/11/2010

(12) E o Goldman Sachs estima em US$4000 mil milhões a necessidade de “Quantitative Easing” para aliviar as deficiências da economia dos EUA. O preço da austeridade e do constrangimento externo vai portanto ser gigantesco. Fonte: ZeroHedge, 24/10/2010

(13) Mesmo no interior dos Estados Unidos surgem inquietações sobre o carácter eminentemente perigoso da política do Fed, pondo mesmo a questão de saber se o Fed não vai desencadear uma nova Guerra de Secessão. Fonte: BlogsTimeMagazine, 19/10/2010

(14) Mesmo na Alemanha, que entretanto é menos afectado que outros pelas consequências da crise. Fonte: Reuters, 13/11/2010

(15) É igualmente o caso das colectividades locais que, como em França com os departamentos, começam a enfrentar situações orçamentais insustentáveis. Fonte: L’Express, 20/10/2010

(16) Era uma recomendação da nossa equipe desde a última Primavera.

(17) Ver neste GEAB N°49 os elementos deste assunto no capítulo sobre o duplo choque eleitoral franco-alemão de 2012/2013.

(18) Fontes: Spiegel, 26/10/2010b; MarketWatch, 12/11/2010b; RiaNovosti, 10/11/2010b; Irish Times, 11/11/2010b; NewropMag, 18/11/2010

(19) A Europa vai efectivamente ver a sua pontuação em matéria de protecção aduaneira dar um salto em frente no muito instrutivo palmarés das medidas afectando o comercial mundial realizado por Global Trade Alert.

(20) Fonte: Le Figaro, 11/11/2010

(21) É o incidente das ilhas Senkaku/Diaoyutai. Fonte: Global Research, 06/10/2010

(22) E outros elementos simbólicos acumulam-se para além do nível regional como a recente reivindicação pela China do primeiro lugar em matéria de super-computadores, posição desfrutada pelos Estados Unidos que a detinham desde os princípios da informática no após Segunda Guerra Mundial. Fonte: Le Monde, 28/10/2010

(23) Em Outubro de 2010, as vendas de veículos novos foram as piores desde há 42 anos. Fonte: Asahi Shimbun, 03/11/2010

(24) Fundamentada na paridade de poder de compra, esta análise está de acordo com as análises da equipe do LEAP/E2020 que no GEAB nº 47 estimava que o PBN dos EUA doravante está super-estimado em cerca de 30%.

15/Novembro/2010

 

O original encontra-se em www.leap2020.eu/…

Este comunicado encontra-se em http://resistir.info/

 

A crise em desdobramento e a relevância de Marx

A crise em desdobramento e a relevância de Marx

por István Mészáros [*]

István Mészáros.Alguns de vocês talvez tenham estado presentes na nossa reunião de Maio deste ano neste edifício, quando recordei o que havia dito a Lucien Goldman, em Paris, poucos meses antes do histórico Maio de 1968 francês. Em contraste com a perspectiva então prevalecente do “capitalismo organizado”, que se supunha ter deixado para trás com êxito o estágio da “crise do capitalismo” – uma visão fortemente asseverada por Marcuse e nessa época também partilhada pelo meu querido amigo Lucien Goldman – insisti no facto de que, em comparação com a crise em que estamos realmente a entrar, “a Grande Crise Económica Mundial de 1929-1933″ se parecer com “uma festa no salão de chá do vigário”.

Nas últimas semanas vocês tiveram uma antevisão do que eu tinha em mente. Mas apenas uma antevisão, porque a crise estrutural do sistema do capital como um todo, a qual estamos a experimentar na nossa época numa escala de era, está destinada a ficar consideravelmente pior. Ela tornar-se-á na devida altura muito mais profunda, no sentido de invadir não apenas o mundo das finanças globais mais ou menos parasitárias como todos os domínios da nossa vida social, económica e cultural.

A questão óbvia que devemos agora tratar refere-se à natureza da crise global em desdobramento e as condições necessárias para a sua solução factível.

A CONFIANÇA E A FALTA DELA

Se tentarem recordar o que foi infindavelmente repetido nas últimas duas semanas acerca da crise actual, há uma palavra que se destaca, ensombrando todos os demais diagnósticos apregoados e os remédios correspondentes. Essa palavra é confiança. Se ganhássemos uma nota de dez libras por cada vez que esta palavra mágica foi oferecida para consumo público nas últimas duas semanas em todo o mundo, sem mencionar a sua continuada reafirmação desde então, estaríamos todos milionários. O nosso único problema seria então o que fazer com os nossos milhões subitamente adquiridos. Pois nenhum dos nossos bancos, nem mesmo os nossos bancos nacionalizados recentemente – nacionalizados ao custo considerável de não menos do que dois terços dos seus activos de capital – poderia fornecer a lendária “confiança” necessária ao depósito ou ao investimento seguro.

Até o nosso primeiro-ministro, Gordon Brown, nos apresentou na semana passada a frase memorável “Confiança é a coisa mais preciosa”. Conheço a cantiga – e provavelmente a maioria de nós também a conhece – que nos diz que: “O amor é a coisa mais preciosa”. Mas a confiança no sistema bancário capitalista ser a coisa mais preciosa?! Tal sugestão é absolutamente perversa!

No entanto, a advocacia deste remédio mágico parece agora ser universal. A palavra é repetida com tamanha convicção como se a “confiança” pudesse simplesmente chover do céu ou crescer em grande abundância em árvores financeiras “capitalistamente” bem adubadas.

Há três dias atrás (a 18 de Outubro) o programa da BBC das manhãs de domingo – o programa Andrew Marr – entrevistou um eminente cavalheiro idoso, Sir Brian Pitman, o qual foi apresentado como o antigo Chefe do negócio bancário do Lloyd’s. Eles não disseram quando ele liderou aquela organização, mas o modo como falou logo o tornou claro. Pois transpirou através das suas respostas respeitosamente recebidas que ele deve ter sido o Chefe do Lloyd’s Bank bem antes da Crise Económica Mundial de 1929-33. Consequentemente, para encorajar os telespectadores, ele apresentou uma grande inovação conceptual no discurso da confiança ao dizer que as nossas perturbações eram todas elas devidas a alguma “Super-confiança”. E imediatamente demonstrou também o significado de “Super-confiança”, ao afirmar, mais de uma vez naquela curta entrevista, que não pode haver problemas sérios hoje, porque o mercado sempre toma conta de tudo, mesmo que por vezes ele vá inesperadamente muito abaixo. Posteriormente ele sempre sobe outra vez. De modo que ele também fará isso desta vez, e subirá infalivelmente repetidas vezes no futuro. A crise actual não deveria ser exagerada, disse ele, porque é muito menos séria hoje do que a que experimentámos em 1974. Pois em 1974 tivemos uma semana de três dias de trabalho na Grã-Bretanha [ainda que em nenhum outro lugar] e agora não temos isso. Temos? E quem poderia argumentar contra aquele facto irrefutável?

A TRÍADE PSEUDO-HEGELIANA

Assim, temos agora a palavra mágica explicativa para todas as nossas perturbações não a apresentar-se como um órfão infeliz, solitário, mas como parte de algo como uma tríade “fukuyamizada” pseudo-hegelina: confiança – falta de confiança e super-confiança. O único constituinte que falta neste discurso mágico explicativo é agora o fundamento real do nosso perigoso sistema de banca e seguros que opera no terreno dos truques de confiança em proveito próprio que mais cedo ou mais tarde estão destinados a serem (e de tempos em tempos realmente têm sido) descobertos.

Tartaruga cósmica. De qualquer forma, toda esta conversa acerca das virtudes absolutas da confiança na administração económica capitalista assemelha-se muito à explicação oferecida pela mitologia indiana acerca da base de suporte do universo. Pois naquela antiga visão do mundo dizia-se que o universo era carregado, muito reconfortantemente, sobre as costas de elefantes. E os poderosos elefantes?, você poderia perguntar. Ninguém pensaria que isso fosse uma dificuldade. Pois os elefantes são, ainda mais reconfortantemente, suportados nas costas da tartaruga cósmica. Mas, e quanto à própria tartaruga cósmica? Não é suposto que pergunte tal questão, para que não sirva de alimento aos tigres de Bengala, antes de eles serem extintos.

Felizmente, talvez (?), The Economist é um bocadinho mais realista na sua avaliação da situação.

No contexto deste nosso assunto penoso, a agora reconhecida pioria da crise económica, vou apresentar-lhes citações exactas, incluindo alguns números malditos de fracassos capitalistas que já não são negáveis, retirados principalmente de publicações bem estabelecidas e com uma consciência de classe desavergonhadamente burguesa como The Economist e The Sunday Times. Vamos citá-las meticulosamente, palavra por palavra, não só porque elas são eminentes no seu campo como também a fim de evitar que nos acusem de “viés e distorção de esquerda”.

Marx costumava dizer que nas páginas de The Economist a classe dominante estava a “conversar consigo própria”. As coisas mudaram um pouco desde aquele tempo. Pois agora até mesmo no campo especializado da “perícia económica” a classe dominante precisa de um órgão de propaganda de circulação em massa, com o objectivo da mistificação geral. No tempo em que Marx viveu a classe dominante estava cheia de “confiança”, e também de um grande bocado de “super-confiança” incontestada, para necessitar disso. Assim, sob as menos arrogantes circunstâncias actuais, o semanário de distribuição em massa com sede em Londres, The Economist, – o farisaico porta-voz do anual “Davos Jamboree” dominado pelos EUA – é cauteloso ao conceder que a crise que estamos a enfrentar hoje refere-se às dificuldades de “Salvar o sistema”, conforme a sua capa do número de 11 de Outubro de 2008.

Podemos admitir, naturalmente, que nada menos do que “salvar o sistema” (ou não) é o que está em causa no nosso tempo, mesmo que a discussão de The Economist deste problema seja um tanto estranha e contraditória. Pois no seu modo habitual de tentar apresentar a sua posição altamente partidária como uma visão objectivamente “equilibrada”, utilizando a fórmula do “por um lado isto e por outro lado aquilo”, o The Economist sempre consegue atingir a sua desejada conclusão em favor da ordem estabelecida. Assim, também nesta ocasião, The Economist assevera no seu artigo principal de 11 de Outubro que “Esta semana assistiu-se ao primeiro vislumbre de uma resposta global abrangente para o fosso da confiança “. Agora, felizmente, espera-se que o “fosso da confiança”, embora reprovável em si próprio, se remedeie graças a uma algo misteriosa “resposta global abrangente”.

Ao mesmo tempo, no lado mais realista, o semanário londrino também reconhece no mesmo editorial que

“O dano para a economia real está a tornar-se aparente. Na América o crédito ao consumidor está agora a contrair-se, e cerca de 150 mil americanos perderam os seus empregos em Setembro, o máximo desde 2003. Algumas indústrias estão seriamente prejudicadas: as vendas de carros estão no seu mais baixo nível em 16 anos pois os aspirantes a compradores são incapazes de obter crédito. A General Motors fechou temporariamente algumas das suas fábricas na Europa. Por todo o globo indicadores prospectivos, como inquéritos de compras junto a administradores, estão horrivelmente sombrios”.

Eles não dizem, contudo, que “o fosso da confiança” pode ter algo a ver com tais factos.

Naturalmente, a defesa do sistema deve prevalecer em cada artigo, mesmo se esta tiver de ser apresentada com a expressão inquestionável de visão pragmática. Neste sentido, “salvar o sistema” para The Economist equivale à identificação totalmente acrítica da revista com a operação de resgate económico ilimitado, e a advocacia incontestável dos mesmo, – a ser cumprida sem quaisquer meios que se afastem dos habitualmente mais dogmaticamente glorificados “recursos do mercado” – em favor do perturbado sistema capitalista. Assim, mesmo os mais queridos e bem testados dogmas da propaganda (de um não só não existente livre mercado, que na realidade nunca existiu) podem agora ser atirados borda fora pela nobre causa de “Salvar o sistema”. Consequentemente, conta-nos The Economist que

“A economia mundial está claramente com um aspecto fraco, mas ela poderia ficar um bocado pior. Este é o momento de colocar dogma e política de lado e concentrar em respostas pragmáticas. Isto significa mais intervenção governamental e cooperação no curto prazo, mais do que os contribuintes, políticos ou na verdade os jornais do mercado livre normalmente gostariam “. [1]

Nós fomos presenteados anteriormente com sermões semelhantes do presidente George W. Bush. Ele disse na sua intervenção na televisão há duas semanas que normalmente e instintivamente ele é crente e apoiante apaixonado do mercado livre, mas sob as actuais circunstâncias excepcionais ele deve pensar em outros caminhos. Ele deve começar a pensar sob estas difíceis circunstâncias, ponto final. Você não pode dizer que não foi advertido.

As somas envolvidas na recomendada solução “pragmática”, as quais advogam varrer para o lado as “preferências normais” dos “contribuintes e jornais do mercado livre ” (isto é, da solução agora defendida a qual significa, na verdade, a necessária submissão das grandes massas do povo a fardos fiscais crescentes, mais cedo ou mais tarde) são literalmente astronómicas. Para citar The Economist mais uma vez: “em pouco mais de três semanas o governo da América, como foi dito, expandiu seu passivo bruto em mais de US$1 milhão de milhões – quase o dobro do custo da guerra do Iraque até agora ” [2] “Bancos americanos e europeus perderão cerca de US$10 milhões de milhões”. [3] “Mas a história ensina uma lição importante: que as grandes crises bancárias são essencialmente resolvidas pelo lançamento de grandes blocos de dinheiro público” [4] .

Dezenas de milhões de milhões de dinheiro público “dado”, e justificado em nome da alegada “importante lição da história”, e naturalmente ao serviço da incontestável boa causa de salvar o sistema, isto é certamente um bloco muito grande. Nenhum vendedor ambulante de gelados poderia alguma vez sonhar com tais blocos. E se acrescentarmos àquela grandeza o facto citado na mesma página da revista de Londres, que só no decorrer do ano passado “o índice de preços dos alimentos de The Economist saltou aproximadamente 55%” [5] e “A alta dos preços dos alimentos no fim de 2007 e princípio de 2008 provocou tumultos em uns 30 países” [6] , nesse caso o bloco em causa torna-se ainda mais revelador quanto à natureza do sistema que agora se encontra, ele próprio, numa crise sempre a aprofundar-se.

Pode alguém pensar numa maior acusação para um sistema de produção económica e reprodução social pretensamente inultrapassável do que esta de que – no máximo do seu poder produtivo – está a produzir uma crise alimentar global, e o sofrimento dos incontáveis milhões inseparáveis disto por todo o mundo? Esta é a natureza do sistema que se espera salvar agora a todo custo, incluindo a actual “repartição” do seu custo astronómico.

Como pode alguém ter algum senso tangível de todos os milhões de milhões desperdiçados? Uma vez que estamos a falar acerca de grandezas astronómicas, pus esta pergunta a um amigo que é professor de Astrofísica na Universidade de Londres. A sua resposta foi que eu deveria assinalar que um milhão de milhões (trillion) apenas é aproximadamente uma centena de vezes a idade do nosso universo. Agora, na escala da mesma grandeza, o número oficial habitualmente subestimado da dívida americana, por si própria, monta nos nossos dias a mais de 10 milhões de milhões. Isto é, um milhar de vezes a idade do nosso universo.

Mas deixem-me citar-vos um curto trecho de uma publicação japonesa. Lê-se isto:

“Quanto dinheiro especulativo está a movimentar-se pelo mundo? Segundo uma análise da Mitsubishi UFJ Securities, a dimensão da “economia real” global, na qual bens e serviços são produzidos e comercializados, é estimada em US$48,1 milhões de milhões… Por outro lado, a dimensão da ‘economia financeira’ global, o montante total de acções, títulos e depósitos, eleva-se a US$151,8 milhões de milhões. Portanto, a economia financeira inchou mais de três vezes relativamente à dimensão da economia real, crescendo rapidamente durante as últimas duas décadas. O fosso é tão grande quanto US$100 milhões de milhões. Um analista envolvido nesta estimativa disse que cerca da metade deste montante, US$50 milhões de milhões, mal é necessário para a economia real. Cinquenta milhões de milhões de dólares valem bem mais de 5000 milhões de milhões de yen, um número demasiado grande para eu realmente compreender”. [7]

Na verdade é mesmo muito difícil compreender, quanto mais justificar, como fazem os nossos políticos e banqueiros apologistas do capital, as somas astronómicas de especulação parasitária acumulada numa grandeza correspondente a 500 mil vezes a idade do nosso universo. Se quiser uma outra medida sobre a grandeza em causa, imagine apenas um infeliz contabilista dos tempos romanos, a quem fosse pedido nada mais do que simplesmente escrever no seu quadro negro o número de 5000 milhões de milhões de yen em algarismos romanos. Ele cairia em desespero total. Simplesmente não poderia fazer isso. E mesmo que tivesse à sua disposição algarismos arábicos, os quais não poderia ter tido, mesmo neste caso precisaria 17 zeros após o número 5 a fim de registar a cifra em causa.

O perturbante, contudo, é que os nossos políticos e banqueiros endinheirados parecem pensar apenas nos zeros, e não nas suas ligações substantivas, quando apresentam estes problemas para consumo público. E esta abordagem provavelmente não pode funcionar indefinidamente. Pois é preciso muito mais do que zeros para escapar do buraco sem fundo do endividamento global a que estamos condenados pelo sistema que eles agora querem salvar a todo custo.

Na realidade, a recente popularidade de Gordon Brown tem uma grande relação com zeros em mais de uma forma. A sua espantosa nova popularidade – que, bem pensado, pode acabar por ser um tanto efémera – foi demonstrada na semana passada pela manchete de primeira página: “From Zero to Hero” (“De zero a herói”). O artigo em questão sugeria que o nosso primeiro-ministro realmente teve êxito em “salvar o sistema”. Aqui está como ele ganhou a grande aclamação.

NACIONALIZAÇÃO DA BANCARROTA CAPITALISTA

A razão porque ele foi louvado desse modo, como um herói, foi ter inventado uma nova variedade de nacionalização da bancarrota capitalista, a ser adoptada com imperturbável “consciência de mercado livre” também por outros países. Aquilo fez até mesmo com que George W. Bush se sentisse menos culpado por actuar contra o seu auto-proclamado “instinto apaixonado” quando nacionalizou um enorme “bloco” da bancarrota capitalista estado-unidenses do qual um único ítem – os passivos das companhias hipotecárias gigantes Fannie Mae e Freddie Mac – montavam a 5,4 milhões de milhões de dólares (o que quer dizer, a soma necessária para 54 anos de execução da guerra do Iraque).

A “novidade pragmática” – oposta “ao dogma e à política” nas palavras de The Economist – da recente nacionalização da bancarrota capitalista pelo “New Labour” é que os contribuintes obtiveram absolutamente nada (por outras palavras, zero-zero-zero quantas vezes queira escrever, mesmo dezassete vezes) pelas imensas somas de dinheiro investido em activos capitalistas fracassados, incluindo nossos bancos britânicos nacionalizados a dois terços. Esta espécie de nacionalização da bancarrota capitalista é algo diferente das versões anteriores, instituídas após a Segunda Guerra Mundial quando a “Cláusula 4″ do Partido Trabalhista – a advogar o controle público dos meios de produção – ainda fazia parte da sua Constituição. Pois em 1945 os nacionalizados sectores em bancarrota da economia capitalista foram transferidos para o controle do Estado, e enquanto durou foram generosamente engordados outra vez a partir da tributação geral com o objectivo da adequada “privatização” no devido momento.

Mesmo a nacionalização da Rolls Royce Company em 1971, sob o primeiro-ministro conservador Edward Heath, seguiu o mesmo padrão embaraçoso de nacionalização abertamente admitida e controlada pelo Estado. Nos nossos dias, contudo, a beleza da solução de Gordon Brown é que remove o embaraço enquanto multiplica muitas vezes os milhares de milhões desperdiçados ao investir na bancarrota capitalista. Certamente ele merece plenamente a sua promoção de “De zero a herói” bem como o máximo louvor de “Salvador do mundo” que lhe foi conferida por alguns outros jornais, devido à sua grande modéstia de ficar satisfeito com o zero absoluto em troca dos nossos – não dos seus – milhares de milhões generosamente dispensados. Mas poderá esta espécie de remédio governamental ser considerada uma solução perdurável para os nossos problemas mesmo em termos de curto prazo, para não mencionar a sua necessária sustentabilidade a longo prazo? Só os loucos poderiam acreditar nisso.

Na verdade, a recentes medidas adoptadas pelas nossas autoridades políticas e financeiras apenas atenderam a um único aspecto da crise actual: a liquidez dos bancos, das companhias de hipotecas e de seguros. E mesmo isso só numa extensão muito limitada. Na realidade as enormes “dádivas de blocos” não representam senão o pagamento dos depósitos, por assim dizer. Muito mais será necessário também quanto a isto no futuro, como as perturbações ainda em desdobramento no mundo dos mercados de acções continuam a enfatizar.

Contudo, bem além do problema da liquidez , uma outra dimensão apenas da crise financeira refere-se à quase catastrófica insolvência dos bancos e das companhias de seguros. Este facto torna-se claro quando os seus passivos assumidos especulativamente e irresponsavelmente, mas nem por isso menos existentes, são realmente levados em conta. Para dar apenas um exemplo: dois dos nossos grandes bancos na Grã-Bretanha têm passivos que montam a US$2,4 milhões de milhões cada um, adquiridos sob a suposição aventureira de que eles nunca terão de ser cumpridos. Pode o estado capitalista salvá-los com êxito com passivo dessa dimensão? Onde poderia o estado pedir dinheiro emprestado com essa grandeza para a operação de resgate necessária para tal finalidade? E o que seriam as necessárias consequências inflacionárias de “repartir tais blocos” da operação de resgate verdadeiramente gigantesca ao simplesmente imprimir o dinheiro requerido na ausência de outras soluções?

Além disso, os problemas não se esgotam de modo algum no perigoso estado do sector financeiro. Pois de modo ainda mais intratável, também os sectores produtivos da indústria capitalista estão com sérios problemas, pouco importando quão altamente desenvolvida e favorecida eles possam parecer estar através da sua posição de vantagem competitiva na hierarquia global do capital transnacional. Devido ao nosso tempo limitado, devo limitar-me a um exemplo, mas muito significativo. Refere-se à indústria automóvel dos Estados Unidos, grandemente humilhada nos últimos anos, apesar de todos os subsídios recebidos do mais poderoso estado capitalista no passado, que se contam em muitos milhares de milhões de dólares.

Deixem-me citar de um artigo publicado sobre a Ford Corporation e suas fantasias globalizantes em 1994, publicado no The Sunday Times. Foi assim que os nossos distintos jornalistas financeiros pintaram naqueles tempos a sua rósea pintura:

“A globalização plena está a ser tentada pelas multinacionais … ‘Isto é definitivamente o bébé de Trotman, disse uma fonte americana. ‘Ele tem uma visão do futuro, a qual diz que, para ser um vencedor global, a Ford deve ser uma corporação verdadeiramente global”. Segundo Trotman, que disse a The Sunday Times em Outubro de 1993, “Como a competição automotiva se torna mais global ao entrarmos no próximo século, a pressão para descobrir economias de escala tornar-se-á cada vez maior. Se, ao invés de fazer dois motores de 500 mil unidades cada um, pudermos fazer um milhão de unidades, então os custos são muito mais baixos. Em última análise haverá um punhado de actores globais e o resto não estará ali ou estarão a lutar para sobreviver’. Trotman e seus colegas concluíram que a plena globalização é o caminho para bater competidores como os japoneses e, na Europa, o arqui-rival da Ford, a General Motors, a qual mantém uma vantagem de custo sobre a Ford. A Ford também acredita que precisa da globalização para capitalizar em mercados emergentes no Extremo Oriente e na América Latina”. [8]

Portanto, a “única” coisa que Alex Trotman – o britânico que era presidente da Ford Corporation naquele tempo – se esqueceu de considerar, apesar da sua impecável qualificação aritmética de saber a diferença entre 500 mil e 1 milhão, foi isto: o que acontece quando não podem vender o 1 milhão (e muitas vezes mais) motores de carros, apesar da estrategicamente contemplada e desfrutada vantagem de custo. No caso da Ford Corporation, mesmo a maciça taxa de exploração diferencial que a companhia podia impor à escala mundial como enorme companhia transnacional – isto é, pagar por exactamente o mesmo trabalho 25 vezes menos aos trabalhadores da “Ford Philippines Corporation”, por exemplo, do que à sua força de trabalho nos Estados Unidos da América – mesmo esta vantagem inquestionável não podia ser considerada suficiente para assegurar uma saída desta contradição fundamental.

É aqui que estamos hoje, não só no caso da gravemente humilhada Ford Corporation como também no da General Motors, independentemente da sua vantagem de custo outrora profundamente invejada até pela Ford Corporation dos Estados Unidos.

Ao falar acerca de um acordo recentemente estabelecido que proporciona subsídios do estado americano às companhias gigantes de automóveis do país, eis como a infeliz situação actual da indústria automobilística estado-unidense é descrita num dos últimos números de The Economist: “o acordo significa que as companhias de automóveis – abençoadas com a garantia do governo – deveriam obter empréstimos com uma taxa de juro de cerca de 5% ao invés dos 15% que enfrentariam no mercado aberto nas condições de hoje”. [9]

Contudo, nenhum montante de subsídio de qualquer espécie pode ser considerado suficientemente satisfatório, porque as “Três grandes” – General Motors, Ford e Chrysler – estão à beira da bancarrota, apesar do facto do bébé de sonho de Trotsman ser agora um adolescente plenamente desenvolvido. Portanto The Economist deve admitir que

“A partir do momento em que subsídios industriais como este começam a fluir, é difícil pará-los. Um estudo recente do Cato Institute, um think-tank de extrema direita, descobriu que o governo federal gastou cerca de US$92 mil milhões a subsidiar negócios só em 2006. Deste total, apenas US$21 mil milhões foram para agricultores, grande parte do resto foi para empresas como a Boeing, a IBM e a General Electric na forma de apoio de crédito à exportação e vários subsídios de investigação.

Os Três grandes já se queixam de que levará demasiado tempo repartir o dinheiro [do estado], e querem acelerar o processo. Também querem outros US$25 mil milhões, possivelmente ligados à segunda versão da lei de resgate da Wall Street. A lógica do salvamento da Wall Street é que as finanças servem de base para tudo. Detroit não pode começar a fazer tal reivindicação. Mas, se o seu lobbying tiver êxito, será que demorará muito para que companhias de aviação aflitas e retalhistas fracassados se juntem à fila?” [10]

A imensa expansão especulativa do aventureirismo financeiro, especialmente nas últimas três ou quatro décadas, é naturalmente inseparável do aprofundamento da crise dos ramos produtivos da indústria e as resultantes perturbações que se levantam com a absolutamente letárgica acumulação de capital (e na verdade acumulação fracassada) naquele campo produtivo da actividade económica. Agora, inevitavelmente, também no domínio da produção industrial a crise está a ficar muito pior.

Naturalmente, a consequência necessária da crise sempre em aprofundamento nos ramos produtivos da “economia real”, como eles agora começam a chamá-la e a contrastar a economia produtiva com o aventureirismo especulativo financeiro, é o crescimento do desemprego por toda a parte numa escala assustadora, e a miséria humana a ele associada. Esperar uma solução feliz para estes problemas vinda das operações de resgate do estado capitalista seria uma grande ilusão.

Este é o contexto em que os nossos políticos deveriam realmente começar a prestar atenção à afirmada “importante lição da história”, ao invés de “distribuir grandes blocos de dinheiro público” sob a pretensa “lição da história”. Pois como resultado do desenvolvimento histórico sob a regra do capital na sua crise estrutural, na nossa própria época atingimos o ponto em que devemos ser sujeitos ao impacto destrutivo de uma sempre a piorar simbiose entre a estrutura legislativa do estado da nossa sociedade e o material produtivo bem como da dimensão financeira da ordem reprodutiva societária estabelecida.

Compreensivelmente, aquele relacionamento simbiótico pode ser, e frequentemente também acontece ser, administrado com práticas absolutamente corruptas pelas personificações privilegiadas do capital, tanto nos negócios como na política. Pois, não importa quão corruptas possam ser tais práticas, elas estão plenamente em sintonia com os contra-valores institucionalizados da ordem estabelecida. E – dentro da estrutura da simbiose prevalecente entre o campo económico e as práticas políticas dominantes – eles são legalmente bastante permissíveis, graças ao mais dúbio e muitas vezes mesmo claramente anti-democrático papel facilitador da selva legislativa impenetrável proporcionada pelo estado também no domínio financeiro.

A fraudulência, numa grande variedade das suas formas práticas, é a normalidade do capital. As suas manifestações extremamente destrutivas não estão de modo algum confinadas à operação do complexo militar-industrial. Nesta altura o papel directo do estado capitalista no mundo parasitário das finanças é não só fundamentalmente importante, em vista da sua grandeza que tudo permeia, como tivemos de descobrir com chocante clareza durante as últimas semanas, mas também potencialmente catastrófico.

O facto embaraçoso é que companhias hipotecárias gigantes dos EUA, como a Fannie Mae e o Freddie Mac, foram corruptamente apoiadas e generosamente abastecidas com garantias altamente lucrativas mas totalmente imerecidas pela selva legislativa do Estado americano em primeiro lugar, bem como através de serviços pessoais de corrupção política não punida. Na verdade, a cada vez mais densa selva legislativa do estado capitalista passa por ser o legitimador “democrático” da fraudulência institucionalizada nas nossas sociedades. Os editores e jornalistas de The Economist estão de facto perfeitamente familiarizados com as práticas corruptas pelas quais, no caso das companhias hipotecárias gigantes americanas, receberam do seu estado tratamento descaradamente preferencial [aqui cito The Economist ]

“permitiu à Fannie e ao Freddie operarem com minúsculos montantes de capital. Os dois grupos tinham núcleos de capital (como definido pelo seu regulador) de US$83,2 mil milhões no fim de 2007, isto suportava US$5,2 milhões de milhões de dívidas e garantias, um rácio de alavancagem de 65 para um. [!!!] Segundo a CreditSights, um grupo de investigação, a Fannie e o Freddie foram contrapartes em valores de US$2,3 milhões de milhões de transacções com derivativos, relacionadas com as suas actividades de hedging. Nunca seria permitido a um banco privado ter um balanço tão altamente alavancado, [11] nem isto o qualificaria para a máxima classificação de crédito AAA. … Eles utilizaram o seu financiamento barato na compra de activos de rendimento mais alto. [12]

[Além disso,] Com tanto em jogo, não é de admirar que as companhias tenham construído uma formidável máquina de lobbying. Foram dados empregos a ex-políticos. Os críticos podiam esperar uma cavalgada robusta. As companhias não temiam morder as mãos que as alimentavam”. [13]

Não temer “morder as mãos que as alimentavam” refere-se, naturalmente, ao corpo legislativo do estado americano. Mas por que deveriam elas ter medo? Pois companhias tão gigantescas constituem uma simbiose total com o estado capitalista. Isto é um relacionamento que corruptamente se reafirma também em termos do pessoal envolvido, através do acto de contratar políticos que poderiam servi-los preferencialmente, com um impressionante “rácio de alavancagem de 65 para um” e a associada classificação de crédito AAA, mesmo de acordo com a relutante confissão de The Economist.

A gravidade da presente situação é sublinhada de um modo característico pela circunstância relatada nestas palavras por The Economist: traders no mercado de credit-default swaps recentemente começaram a fazer apostas sobre o impensável: que a América pode incumprir a sua dívida [14] . Naturalmente, os referidos traders reagem mesmo a eventos de tal carácter e gravidade como os que experimentamos hoje da única maneira possível: a espremer lucro disto.

O INCUMPRIMENTO DOS EUA NÃO É IMPENSÁVEL

O grande problema para o sistema capitalista global é, contudo, que o incumprimento da América não é de todo impensável. Pelo contrário, ele é – e tem sido desde há muito – uma certeza que se aproxima. Foi por isso que escrevi há muitos anos (em 1995, para ser preciso que:

“Num mundo de insegurança financeira nada se adequa melhor à prática de jogar com somas astronómicas e criminosamente não seguradas nas bolsas de valores do mundo – prenunciando um tremor de terra de magnitude 9 ou 10 na “Escala de Richter” Financeira – do que chamar as empresas que se dedicam a tais jogos ” Securities Management”; … Quando exactamente e de que forma – pode haver muitas variedades, mais ou menos brutais – os EUA incumprirão a sua dívida astronómica não se pode ver neste momento. Só pode haver duas certezas a este respeito. A primeira é que a inevitabilidade do incumprimento americano afectará profundamente toda a gente neste planeta. E a segunda, que a posição de potência hegemónica preponderante dos EUA continuará a ser afirmada de todas as formas, de modo a fazer o resto do mundo pagar pela dívida americana por tanto tempo quanto seja capaz de fazê-lo”. [15]

Naturalmente, a condição agravada de hoje é que o resto do mundo – mesmo com a historicamente muito irónica maciça contribuição chinesa para a balança do Tesouro americano – é cada vez menos capaz de preencher o “buraco negro” produzido numa escala sempre crescente pelo insaciável apetite da América por financiamento da dívida, como demonstrado pelas repercussões globais da recente crise hipotecária e bancária dos EUA. Esta circunstância traz o necessário incumprimento da América, numa das “variedades mais ou menos brutais”, para muito mais perto.

A verdade desta matéria perturbante é que pode não haver caminho de saída para estas contradições finalmente suicidas, as quais são inseparáveis do imperativo da infindável expansão do capital, independentemente das consequências – arbitrária e mistificadoramente confundido com crescimento como tal – sem mudar radicalmente o nosso modo de reprodução social metabólico através da adopção de práticas responsáveis e racionais muito necessárias da única economia viável, [16] orientada pela necessidade humana, ao invés do alienante, desumanizante e degradante lucro.

É aqui que o obstáculo esmagador das interdeterminações em causa própria do capital devem ser confrontadas, não importa quão difícil isto deva ser sob as condições prevalecentes. Pois a absolutamente necessária adopção e o apropriado desenvolvimento futuro da única economia viável é inconcebível sem a transformação radical da própria ordem socioeconómica e política estabelecida.

Gordon Brown recentemente exprimiu o seu desgosto acerca do “capitalismo sem peias”, em nome da totalmente não especificada “regulação”. Você pode recordar que Gorbachev, também, queria uma espécie de capitalismo regulado, sob o nome de “socialismo de mercado”, e também deve saber o que lhe aconteceu e à sua grotesca fantasia. Por outro lado, na expressão do primeiro-ministro conservador britânico Edward Heath, há muito tempo atrás, o mesmo pecado do “capitalismo sem restrições” era “a face inaceitável do capitalismo”. E apesar disso, o “capitalismo sem peias”, apesar da sua “face inaceitável”, permaneceu todas estas décadas não só “aceitável” como – no decorrer do seu novo desenvolvimento – tornou-se muito pior. Pois o fundamento causal dos nossos problemas cada vez mais sérios não é a “face inaceitável do capitalismo não regulamentado” mas a sua substância destrutiva. É aquela substância opressora que deve resistir e anular todos os esforços destinados a restringir o sistema do capital mesmo minimamente – como, na verdade, realmente se verificou ao efectuar isso também na forma de metamorfose, na Grã-Bretanha, do [partido] social-democrata “Old Labour” no neoliberal “New Labour”. Consequentemente, a fantasia periodicamente renovada de regular o capitalismo de um modo estruturalmente significativo só pode resultar numa tentativa de dar nós nos ventos.

Mas a última coisa de que hoje precisamos é de continuar a dar nós nos ventos, quando temos de enfrentar a gravidade da crise estrutural do capital, a qual exige a instituição de uma mudança sistémica radical. É revelador do carácter incorrigível do sistema do capital que mesmo num momento como este, quando a imensa grandeza da crise em desdobramento já não pode mais ser negada pelos mais devotos apologistas ex officio do sistema – uma crise descrita há poucos dias por nada menos que o vice-governador do Banco da Inglaterra como a maior crise económica em toda a história humana – e nada pode ser contemplado, para não dizer realmente feito, a fim de mudar os defeitos fundamentais de uma ordem reprodutiva societária cada vez mais destrutiva por parte daqueles que controlam as alavancas económicas e políticas da nossa sociedade.

Em contraste com a recente iluminação do seu próprio vice, o governador do Banco da Inglaterra, Mervyn King, não tinha quaisquer reservas acerca da saúde do acarinhado sistema capitalista, nem teve ele a mínima antecipação de uma crise a chegar quando louvou aos céus o livro de Martin Wolf, apologético do capital, com o seu auto-complacente e peremptoriamente assertivo título: Porque a globalização funciona. Ele considerou aquele livro “uma devastadora crítica intelectual dos oponentes da globalização” e uma “civilizada, sábia e optimista visão do nosso futuro económico e político”. [17] Agora, contudo, todos são forçados a terem pelo menos alguma preocupação acerca da verdadeira natureza e das necessárias consequências destrutivas da dogmaticamente saudada globalização capitalista.

Naturalmente, a minha própria atitude para com o livro de Wolf foi muito diferente daquela de Mervyn King e outros que partilhavam os mesmos interesses. Comentei na altura da sua publicação que

“o autor, que é o Comentador Chefe de Ciência Económica do Financial Times de Londres, esquece-se de colocar a questão realmente importante: Para quem ele funciona?, se é que funciona. Ele certamente funciona, por enquanto, e de forma alguma tão bem, para os decisores do capital transnacional, mas não para a esmagadora maioria da espécie humana que deve sofrer as consequências. E nenhuma quantidade da “integração jurisdicional” advogada pelo autor – isto é, em bom inglês, o controle directo mais apertado dos “demasiados estados” deplorados por um punhado de potências imperialistas, especialmente a maior delas – vai conseguir remediar a situação. A globalização capitalista na realidade não funciona e não pode funcionar. Pois ela não pode ultrapassar as contradições irreconciliáveis e os antagonismos manifestos da crise global estrutural do sistema. A própria globalização capitalista é a manifestação contraditória daquela crise, tentando subverter o relacionamento causa/efeito numa vã tentativa de curar alguns efeitos negativos por outros efeitos desejados que projecta, porque é estruturalmente incapaz de tratar das suas causas “. [18]

Neste sentido, as recentes tentativas de conter os sintomas da crise que se intensificam, pela cinicamente camuflada nacionalização de grandezas astronómicas da bancarrota capitalista, através dos recursos do estado ainda a serem inventados, só poderia sublinhar as determinações causais antagónicas profundamente enraizadas da destrutividade do sistema capitalista. Pois o que está fundamentalmente em causa hoje não é simplesmente uma crise financeira maciça mas o potencial de auto-destruição da humanidade neste momento do desenvolvimento histórico, tanto militarmente como através da destruição em curso da natureza.

Apesar da manipulação concertada de taxas de juro e das recentes cimeiras ocas dos países capitalistas dominantes, nada foi perduravelmente alcançado com o “lançamento de gigantescos blocos de dinheiro” no buraco sem fundo do “esmagado” mercado financeiro global. A “resposta global abrangente para o fosso da confiança”, como o desejo projectado de The Economist e dos seus mestres, pertence ao mundo da (não tão pura) fantasia. Pois um dos maiores fracassos históricos do capital, como o há muito estabelecido modo de controle social metabólico, é a contínua predominância dos estados-nação potencialmente mais agressivos, e a impossibilidade de instituir o estado do sistema do capital como tal na base dos antagonismos estruturalmente arraigados do sistema do capital.

Imaginar que dentro da estrutura de tais determinações causais antagonistas possa ser encontrada uma solução harmoniosa permanente para o aprofundamento da crise estrutural de um sistema de produção e de trocas mais iníquo – o qual está agora empenhado activamente em produzir mesmo uma crise alimentar global, por cima de todas as suas outras contradições gritantes, incluindo a sempre mais difusa destruição da natureza –, sem mesmo tentar remediar suas miseráveis iniquidades, é a pior espécie de pensamento ilusório, beirando a irracionalidade total. Pois, auto-contraditoriamente, ele quer reter a ordem existente apesar das suas necessárias iniquidades explosivas e antagonismos. E a chamada “integração jurisdicional dos estados em demasia” sob uns poucos auto-indicados, ou um, como advogado por alguns apologistas do capital, pode apenas sugerir a – igualmente auto-contraditória – permanência da potencialmente suicida dominação imperialista global.

Eis porque Marx é mais relevante hoje do que alguma vez já o foi. Pois apenas uma mudança sistémica radical pode proporcionar a esperança historicamente sustentável e a solução para o futuro.

Notas

[1] Todas estas citações foram retiradas do mesmo editorial de The Economist, 11/Outubro/2008, p. 13.

[2] The Economist, 11 October 2008, special section, p. 3.

[3] Ibid.

[4] Ibid., p. 4.

[5] Ibid.

[6] Ibid., p. 6.

[7] Shii Kazuo in Japan Press Weekly, Special Issue, October 2008, p. 20.

[8] “Ford prepares for global revolution”, by Andrew Lorenz and Jeff Randall. The Sunday Times, 27 March 1994, Section 3, p. 1.

[9] “A bail-out that passed. In the slipstream of Wall’street’s woes, the Big Three land a huge subsidy.” The Economist, October 4th, 2008, p. 82.

[10] Ibid., p. 83.

[11] A Lehman Brothers, um dos principais private merchant banks, tem um rácio de alavancagem de 30 para 1. Isso é bastante mau.

[12] “Fannie Mae and Freddie Mac: End of illusions” , The Economist, July 19-25, 2008, p. 84.

[13] “A brief family history: Toxic fudge” , The Economist, July 19-25, 2008, p. 84.

[14] “Fannie Mae and Freddie Mac: End of illusions”, The Economist, July 19-25, 2008, p. 85.

[15] “The Present Crisis”, quoted from Part IV. of Beyond Capital (published in London in 1995), pp.962-3. (In Spanish in Más allá del capital, Vadell Hermanos Editores , Caracas, 2001, pp. 1111-12.)

[16] Ver a este respeito: “Qualitative Growth in Utilization: The Only Viable Economy”, Secção 9.5 do meu livro, The Challenge and Burden of Historical Time , Monthly Review Press, New York, 2008, pp. 272-93. (Publicado in Herramienta, Numbers 36 and 37.)

[17] Mervyn King’s endorsement, on the back cover of Martin Wolf’s book, Why Globalization Works , Yale University Press, 2004.

[18] In “Education – Beyond Capital”, Opening Lecture delivered at the Fórum Mundial de Educação, Porto Alegre, July 28, 2004. In Spanish reprinted in La educación más allá del capital , Siglo Veintiuno Editores / Clacso Coediciones, Rio de Janeiro, 2008. Ver também o capítulo: “Why Capitalist Globalization Cannot Work?” no meu livro, The Challenge and Burden of Historical Time, Monthly Review Press, New York, 2008, pp. 380-398; Spanish edition: El desafío y la carga del tiempo histórico, Vadell Hermanos Editores / Clacso Coediciónes, Caracas, 2008, pp. 371-389.

[*] Palestra escrita para uma reunião em Conway Hall, Londres, a 21 de Outubro de 2008.   Os inter-títulos são da responsabilidade de resistir.info.

O original encontra-se em www.herramienta.com.ar/ e em http://mrzine.monthlyreview.org/meszaros041108.html .

Tradução de JF.

Este ensaio encontra-se em http://resistir.info/ .

Nova Política Econômica – NEP

Nova Política Econômica – NEP

 

A Nova Política Econômica, política levada a cabo pelo Partido Comunista e o Estado Soviético no período de transição do capitalismo ao socialismo. Suas bases foram traçadas por Lênin na obra “Tarefas Imediatas do Poder Soviético” e teve início na primavera de 1918. A intervenção militar do imperialismo internacional e a guerra civil obrigaram a adoção de uma política econômica especial, de emergência, que se denominou “Comunismo de Guerra”. Como o Comunismo de Guerra não se coadunava com a construção econômica em tempos de paz, o X Congresso do Partido Comunista (bolchevique) da Rússia deliberou em março de 1921 substituir o sistema de contingenciamento — fundamento do Comunismo de Guerra — pelo imposto em espécie e conceder aos camponeses o direito de venderem livremente os excedentes de seus produtos depois de pago o imposto. Assim se deu o primeiro passo na transição da política do Comunismo de Guerra à NEP.
A substituição do sistema de contingenciamento pelo imposto em espécie, o estímulo às relações monetário-mercantis motivaram o interesse material dos camponeses em ampliar a produção agrícola. A fim de dar um novo impulso às economias camponesas e envolve-las gradualmente pela via socialista, se tomaram medidas para um amplo desenvolvimento no campo das formas mais simples de cooperação que deveriam demonstrar, na prática, aos camponeses as vantagens da gestão coletiva dos assuntos econômicos, transmitir-lhes os hábitos de administração coletiva, de venda, de crédito, etc. e, desta forma, prepara-lhes para a condução conjunta da produção dos kolkoses. F O plano de cooperação de Lênin era parte integrante da Nova Política Econômica.
A utilização dos estímulo econômicos, das relações monetário-mercantis, do princípio do interesse material dos trabalhadores no desenvolvimento da produção foi também a base da política do Estado Soviético na indústria. Tendo em suas mãos toda a indústria pesada e média, o Estado arredava, inclusive a particulares, empresas pequenas. Um pequeno número de empresas foram concedidas a capitalistas estrangeiros. O arrendamento e as concessões foram formas do capitalismo de Estado na economia soviética. Entretanto não tiveram ampla difusão. Se levou a cabo a transição paulatina das empresas industriais (em primeiro lugar, das empresas da indústria ligeira e alimentícia) para a autogestão financeira. A base para determinar as proporções do salário na indústria foi o princípio socialista de calcular o mesmo segundo a quantidade e qualidade do trabalho realizado e previu a introdução do trabalho por empreitada. Se fortaleceu e se modernizou a planificação centralizada da indústria, ao mesmo tempo que se liquidou a excessiva centralização da administração que existia nos anos da guerra civil. A base da administração da indústria foram os consórcios de produção — associações com auto-gestão financeira — e os sindicatos, que se ocuparam da organização planificada da venda da produção dos consórcios. Se implantou e consolidou o princípio de comando único — o mais conveniente para dirigir empresas com auto-gestão financeira —, com ampla participação dos trabalhadores e de suas organizações sociais (sindicatos, etc.) na administração da indústria.
A adoção da NEP redundou em uma reanimação e um certo aumento dos componentes capitalistas na economia: se permitiu o comércio privado, a indústria capitalista privada; ocorreu certo incremento dos camponeses ricos como consequência do desenvolvimento das relações monetário-mercantís no campo, o arrendamento de terra e a utilização do trabalho assalariado; foram admitidas concessões e o arrendamento de empresas estatais a particulares. Nestas circunstâncias, ressaltou Lênin, que tentar proibir o capitalismo havia sido uma tolice. A única política acertada era a utilização do capitalismo (com limitações e sobre um rigoroso controle do Estado) para elevar as forças produtivas.
A NEP respondia da maneira mais completa à pluralidade de tipos de economia do período de transição. Assegurava um incremento acelerado dos componentes socialistas, concedia espaço à pequena produção mercantil e, ao mesmo tempo, em formas acessíveis e aceitáveis para os trabalhadores, processava este desenvolvimento em direção ao socialismo, e limitava e removia os componentes capitalistas. Desta maneira a NEP foi um método determinado da construção socialista que se caracterizou pelos seguinte traços fundamentais: Posse pelo Estado proletário dos recursos de comando da economia: admissão do capitalismo de maneira limitada, sob o controle do Estado, o qual estava relacionado inevitavelmente com a luta econômica dos componentes socialistas e capitalistas segundo o princípio de “quem vencerá a quem”; desenvolvimento do comércio como forma fundamental das relações econômicas entre a indústria socialista e a pequena produção mercantil camponesa; utilização ampla dos estímulos econômicos, das relações monetário-mercantis para desenvolver todos os ramos da economia; industrialização socialista como condição decisiva para criar a base técnico-material do socialismo; mudança gradual e voluntária da pequena produção mercantil para a grande economia socialista mediante a cooperação. A NEP assegurou um estreito nexo mutuamente vantajoso entre a cidade e o campo, entre a indústria a agricultura. Sua significação política consistiu em que serviu, nesta etapa histórica da União Soviética, para consolidar a aliança da classe operária e o campesinato, e foi uma condição importantíssima para fortalecer a ditadura do proletariado. A NEP, como um dos modos mais eficazes para incorporar os trabalhadores na construção socialista, a combinação acertada dos interesses sociais e particulares, o interesse material pessoal dos produtores diretos dos bens materiais no incremento constante da economia nacional, na construção da base econômica do socialismo.
Lênin preveniu reiteradas vezes de que a aplicação desta política enfrentava inevitáveis dificuldades. A Nova Política Econômica, de um lado, contribuiu para a reconstituição e desenvolvimento da economia nacional, o fortalecimento dos componentes socialistas e, de outro lado, criou nos primeiros tempos a possibilidade de fortalecer tendências capitalistas. Por isso a NEP não significava o fim da luta de classes no país, mas sua continuação sob novas formas (veja-se Luta de Classes no Período de Transição do Capitalismo ao Socialismo). Ao mesmo tempo, a situação objetiva decorrente da adoção da Nova Política Econômica propiciou as condições par o triunfo do socialismo sobre o capitalismo.
Baseando-se na NEP se reconstituiu em um prazo brevíssimo a economia nacional arruinada durante os anos da intervenção militar estrangeira e a guerra civil. Em dois qüinqüênios planificados se efetuou a industrialização do país, se levou a cabo a mudança dos camponeses para a produção socialista em extensas fazendas coletivas. A NEP assegurou a superação da pluralidade de tipos de economia e a criação de base econômica do socialismo. Ao final do segundo Plano Qüinqüenal, na URSS se havia construído basicamente o socialismo. Terminou o período de transição do capitalismo para o socialismo, e, com ele, chegou ao fim a política econômica deste período, a NEP.
A NEP teve grande importância internacional tanto no plano de influenciar em toda a marcha da história mundial, da luta entre dois sistemas, como do ponto de vista da elaboração das vias, forma e métodos da construção socialista. Assegurou o êxito da construção da econômica, o triunfo na frente econômica, para onde, após a guerra civil, havia se transferido a luta entre o capitalismo e o socialismo em “escala mundial” como indicou Lênin. Ao mesmo tempo, a NEP era um método cientificamente fundamentado de construção do socialismo, de incorporação nesta obra das massas indigentes, tarefa que, como destacava Lênin, enfrentarão os socialistas de todos os países. A experiência da construção socialista em outros países confirmou esta previsão: levando em conta suas condições históricas concretas no período de transição do capitalismo ao socialismo, estes países realizaram ou estão realizando uma política econômica que, fundamentalmente, coincide com a NEP.

Governo volta a aumentar IOF para conter queda do dólar

Governo volta a aumentar IOF para conter queda do dólar

O ministro da Fazenda, Guido Mantega, anunciou no início da noite desta segunda-feira (18) um novo aumento do IOF (Imposto sobre Operações Financeiras) para investidores estrangeiros que aplicam em renda fixa.
Com o anúncio de hoje, a taxa passou de 4% para 6%. “Queremos diminuir o apetite principalmente de investidores de curto prazo”, afirmou Mantega.
O governo também anunciou o aumento de IOF no recolhimento de margem em derivativos. A taxa, que era de 0,38%, passou para 6%.
No último dia 4, Mantega já havia anunciado um aumento do IOF de 2% para 4%. A medida visa combater a valorização do real, mas não teve efeito até o momento. Desde o anúncio da primeira elevação do imposto, o dólar já caiu 1,54%.
Paliativo
Nesta segunda-feira, a cotação do dólar comercial fechou estável, a R$ 1,666 na venda. No ano, a moeda norte-americana já acumula desvalorização de 4,42%.
Mantega disse que o governo pode ainda adotar outras medidas para conter a valorização do real. Mas o ministro destacou que é preciso cautela para não usar “mais remédio que o necessário”.
Ele garantiu ainda que a compra de dólares para as reservas internacionais pelo Banco Central neste momento é fundamental — o BC vem fazendo dois leilões diários de compra de dólar para conter a queda da moeda norte-americana.
O ministro reconheceu que a medida é paliativa e que é difícil evitar a depreciação do dólar, que ocorre não só no Brasil mas em todo o mundo. “O que estamos fazendo é atenuar a sobrevalorização do real.”
G-20
Mantega e o presidente do Banco Central, Henrique Meirelles, não irão participar da reunião de ministros do G20 que acontece nesta semana na Coreia do Sul. Mantega cancelou sua participação justamente por questões ligadas ao câmbio, segundo informou sua assessoria de imprensa nesta segunda-feira.
A assessoria disse que o ministro deve acompanhar o presidente Luiz Inácio Lula da Silva à cúpula de líderes do G20 no mês que vem. Meirelles também não irá à reunião porque ele participa do Comitê de Política Monetária (Copom), que será realizada terça e quarta-feira.
Guerra cambial
A guerra cambial, hoje existente no mercado internacional, precisa ser desativada por meio de um acordo entre os países. A afirmação foi feita pelo ministro da Fazenda, Guido Mantega, durante o anúncio de medidas para conter a valorização do real frente ao dólar.
“Os países estão se movimentando no sentido da desvalorização de suas moedas, mas ninguém assumia isso. Eu desnudei, tirei o véu dessa questão”, afirmou o ministro. “Agora, acho que temos que encontrar uma solução conjunta, por meio de um acordo cambial”, completou.
Fonte: Com agências

 

Toda a economia é política

Toda a economia é política

A economia neoliberal criou algumas condições para a autodestruição económica real. A descoberta de caminhos alternativos vai passar por Coimbra já esta semana

A crise económica do capitalismo global está a gerar uma situação paradoxal. Por um lado há um reforço das políticas económicas que nos conduziram à actual crise e que prometem gerar ainda mais crises e desigualdades sociais e regionais – até à reversão política deste processo ou até à autodestruição do euro. Por outro lado existe uma intensificação do debate entre os estudiosos da economia sobre a melhor maneira de pensar as relações sociais e políticas subjacentes à provisão económica e acerca dos valores que devem orientar a sua reorganização democrática.

A crise reforçou duas tendências intelectuais positivas que podem, a prazo, ter consequências políticas fundamentais. Isto acreditando que as ideias são uma força material quando adquirem a força cidadã. Em primeiro lugar, a crise reforçou o interesse das diversas ciências sociais – da sociologia à psicologia social – pelos processos económicos reais. Em segundo lugar, a crise deu alguma visibilidade a correntes que dentro da própria ciência económica há muito vinham afirmando que a “rainha das ciências sociais” vai nua: a fixação da maioria dos economistas por idealismos mercantis, por uma autêntica utopia económica – reproduziram a sua formação académica – teve consequências científicas e políticas desastrosas.

A ciência económica convencional tornou-se incapaz de explicar os mecanismos dos capitalismos realmente existentes e as exigências de reforma para tornar os sistemas económicos mais sustentáveis social e ecologicamente. A coisa foi ainda pior: a ciência económica foi colonizada pelo dinheiro e tornou-se uma engenharia política ao serviço dos poderes capitalistas mais perniciosos. Em certa medida, a economia neoliberal criou as condições intelectuais e institucionais para a autodestruição económica real.

Neste contexto, a economia é de facto muito importante para ser monopólio de uma economia convencional, que tem também imensas responsabilidades na desastrosa austeridade assimétrica que agora se segue. Esta convicção está na base da conferência internacional que organizamos no Centro de Estudos Sociais (CES), em Coimbra, entre os próximos dias 21 e 23 de Outubro. O leitor português é muito bem-vindo ao esforço internacional para “renovar a economia política”. Poderá assistir a dezenas de comunicações sobre economia em que o objecto de estudo é mais importante do que as divisões disciplinares tantas vezes artificiais.

Alguns investigadores internacionais passarão por Coimbra: de Peter Hall da Universidade de Harvard, um dos especialistas nas variedades do capitalismo, ou seja, no que está na base, por exemplo, da distinção entre o igualitário capitalismo nórdico e o desigual e financeirizado capitalismo anglo-saxónico, até a Joan Martinez-Alier, um dos fundadores da economia ecológica, ou seja, do pensamento económico que toma em conta a natureza e os seus fluxos e tenta propor formas sustentáveis de produzir. Isto para não falar dos portugueses José Reis, um defensor da economia impura, ou da economista Ana Cordeiro Santos, que tem analisado o impacto real da ciência económica na construção das economias. Trata-se, para retomar os termos do sociólogo Boaventura de Sousa Santos, também participante na conferência, de pensar a economia como “uma ciência prudente para uma vida decente”. O que poderia ser mais realista?

Economista, Centro de Estudos Sociais

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